Por Juan Palop |
La Habana (EFE).- La grave crisis económica de Cuba y el miedo a las sanciones de EE.UU. están terminando de desarbolar el sector del turismo de la isla, antes motor clave de su crecimiento, con la salida parcial o total de las cuatro grandes hoteleras del país en una semana.
La primera industria de Cuba, que registró ya en 2025 sus peores cifras en dos décadas (sin contar la pandemia), está desmoronándose de forma acelerada ante la intensa presión de Washington, focalizada en sectores económicos clave como el turístico, el energético y el financiero.
El anuncio de la salida «inmediata» de la española Meliá, la hotelera con más establecimientos en Cuba, de 15 de los 35 resorts que gestionaba (la propiedad es siempre de empresas estatales cubanas) y sigue a los de la también española Iberostar (deja 12 de 18), que era la segunda con mayor presencia en la isla.
En los días previos se habían sucedido también declaraciones en el mismo sentido del grupo canadiense Blue Diamond, que cesa su actividad totalmente en Cuba, y de la indonesia Archipiego International, que operaba seis establecimientos en el país caribeño.













