Desde 2004, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha confirmado 111 casos —y 146 sospechas—de linfoma anaplásico de células grandes asociado a implantes de mama (BIA-ALCL, por sus siglas en inglés). Los datos figuran en su sexto informe de seguimiento del protocolo para la detección del linfoma asociado a implantes de mama en España. Solo en 2025, último ejercicio con registros disponibles, se notificaron diez posibles casos, nueve de ellos positivos. PublicidadEl BIA-ALCL se trata de un tipo raro de linfoma no-Hodgkin que puede desarrollarse en mujeres portadoras de prótesis mamarias. Según explica la AEMPS, la enfermedad aparece cuando células malignas infiltran la cápsula fibrosa que el organismo genera alrededor del implante o el líquido acumulado en esa zona. "La principal hipótesis científica apunta a que el tumor se origina a partir de los linfocitos implicados en la respuesta inmunitaria frente al implante, considerado por el cuerpo como un elemento extraño", detallan. La evidencia hasta ahora, puntualizan, señala una mayor asociación con los implantes de superficie texturada, los más utilizados en los últimos años. De los 111 casos confirmados en España, 94 estaban vinculados a prótesis texturadas, cuatro a implantes recubiertos de poliuretano y en 12 no fue posible determinar el tipo de cubierta. Por territorios, la Comunidad de Madrid encabeza el número de casos detectados, con 25 diagnósticos confirmados a partir de 36 notificaciones. Le siguen Andalucía, con 17 casos confirmados de 24 comunicados, y Catalunya, con 16 casos confirmados tras 22 notificaciones.Por su parte, el Comité Científico de Salud, Medio Ambiente y Riesgos Emergentes (SCHEER, por sus siglas en inglés) de la Comisión Europea concluyó en 2021, en su informe Final Opinion on the safety of breast implants in relation to anaplastic large cell lymphoma, que el BIA-ALCL es una enfermedad poco frecuente y de incidencia muy baja. No obstante, el documento advierte de que el riesgo para las personas portadoras de implantes mamarios, aunque reducido, "no es homogéneo y varía en función del tipo de superficie del implante, el fabricante y la calidad de los registros disponibles". La predisposición genética, la contaminación bacteriana y la inflamación crónica explicarían el desarrollo del linfoma, según el SCHEERA la vez, el comité señala un riesgo relativo elevado de desarrollar este tipo de linfoma en comparación con la población general, especialmente en determinados tipos de implantes. En este sentido, el informe apunta a la superficie del implante como el principal factor determinante: "La asociación se establece con los dispositivos de acabado texturizado o rugoso, frente a los de superficie lisa". El SCHEER indica que entre los implantes texturizados existen diferencias. Los modelos con rugosidad intermedia o alta —los denominados macrotexturizados— presentan una mayor incidencia de casos que los microtexturizados. El informe recoge varias hipótesis sobre los mecanismos que podrían explicar el desarrollo de la enfermedad. Entre ellas figuran la predisposición genética, la contaminación bacteriana y la inflamación crónica, el desprendimiento de partículas del recubrimiento del implante, la fricción generada por las características de la superficie y la interacción con determinados compuestos reactivos. PublicidadNo obstante, la AEMPS subraya que la evolución clínica ha sido favorable en la mayoría de las pacientes. "En gran parte de los casos, la retirada de los implantes y de la cápsula periprotésica resultó suficiente para controlar la enfermedad, aunque algunas afectadas precisaron tratamientos complementarios en función del grado de extensión del linfoma en el momento del diagnóstico". La brecha entre el sistema y las pacientesA coalición del último informe de la AEMPS, Begoña Barragán, presidenta del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC), señala en conversación con Público que la información sobre este tipo de riesgos en los implantes de mamas existe y que el sistema sanitario lleva años realizando un seguimiento detallado de esta patología, pero advierte de que "existir no es lo mismo que llegar bien". Begoña Barragán, GEPAC: "El consentimiento informado de los implantes de mamas se reduce a un trámite administrativo firmado con prisa"Barragán corrobora que, "en demasiadas ocasiones, el consentimiento informado se reduce a un trámite administrativo firmado con prisa, en lugar de convertirse en el espacio de diálogo que debería ser". A su parecer, una decisión verdaderamente informada exige abordar también los aspectos menos visibles o incómodos del proceso: "Que un implante no es un dispositivo permanente, que requiere seguimiento médico y que existen riesgos infrecuentes pero reales, como el linfoma anaplásico de células grandes asociado a implantes mamarios".Publicidad"Se trata de respetar a la mujer proporcionándole todos los elementos para decidir, sin prisa y sin presión", apunta, defendiendo que la autonomía real solo es posible cuando la información es completa y el tiempo para asimilarla suficiente. En el caso de las pacientes sometidas a una reconstrucción mamaria tras una mastectomía, Barragán advierte de que noticias como la recogida en el último informe "pueden reabrir heridas que muchas consideraban cerradas y reactivar miedos ya atravesados". Por ello, incide en la importancia de que la información llegue de manera directa, proactiva y acompañada por parte del sistema sanitario. "La información tranquiliza cuando llega acompañada; cuando llega sola, asusta", resume.El peso de los estándares sobre el cuerpo femeninoEl informe de la AEMPS detalla también el motivo por el que las pacientes llevaban implantes mamarios en los casos confirmados. En 23 de los 111 diagnósticos registrados desde 2004, las prótesis se habían colocado en el marco de una reconstrucción mamaria tras una mastectomía. Sin embargo, la mayoría de los casos con información disponible —45 en total— corresponden a intervenciones de carácter estético. En el resto de notificaciones analizadas, la agencia señala que no consta o no está disponible el motivo por el que se implantaron las prótesis.Julene Illarramendi, asociación Iñurri: "La decisión sobre los implantes debe ser realmente libre y no estar condicionada por los estándares sociales"Julene Illarramendi, fundadora de Iñurri, asociación con sede en Euskadi que trabaja para visibilizar el cáncer de mama desde una perspectiva feminista, subraya en declaraciones a Público la importancia de que la decisión sobre los implantes mamarios "sea realmente libre y no esté condicionada por los estándares sociales sobre el cuerpo femenino". Para Illarramendi, la experiencia de la mastectomía sigue siendo un tabú social: "Es algo que la sociedad hoy en día no puede ver", afirma. Opina que la presión estética y social sobre las mujeres mastectomizadas varía en función de la edad. Según explica, a partir de los 50 o 60 años la recomendación o insistencia en la reconstrucción parece ser menor, mientras que entre mujeres de 35 a 40 años observa una mayor presión hacia la colocación de implantes.La portavoz de la asociación también advierte de situaciones de desconocimiento entre las pacientes. En muchos casos, señala, no se explicita con claridad que existe la opción de no someterse a una reconstrucción y convivir con una sola mama. Por ello, insiste en que una decisión verdaderamente libre solo puede darse cuando se ofrece información completa y no centrada exclusivamente en la reconstrucción como única alternativa.Elena Crespi, psicóloga: "Las niñas son quienes reciben de forma más intensa una sexualidad inapropiada"En la misma línea, el libro Alimentar a la bestia. Presión estética y orden patriarcal, de la autora Elena Crespi (Belaterra Edicions), habla del impacto de la presión estética en la infancia y, en particular, en las niñas. En uno de sus capítulos, dedicado a los mensajes que reciben durante su socialización, la autora sostiene —a partir de datos de la Encuesta de Bienestar Subjetivo de la Infancia en Barcelona (Ajuntament de Barcelona, 2021)— que esa presión deja una huella muy dolorosa. Según Crespi, las niñas son quienes reciben de forma más intensa lo que denomina una "sexualidad inapropiada", que puede llevarlas a percibirse como mayores o sexualizadas antes de estar preparadas para ello, tanto emocional como cognitivamente.La autora advierte también de que esta hipersexualización ha cambiado de escenario. Si antes se concentraba en determinados espacios mediáticos tradicionales, hoy se ha trasladado a las redes sociales, especialmente plataformas como Instagram o TikTok, donde proliferan imágenes de niñas encajadas en modelos extremadamente normativos y asociados a códigos adultos. En este contexto, Crespi subraya la necesidad de evitar que las niñas se conviertan en la principal diana de la presión estética y plantea distintas líneas de actuación para familias y centros educativos. Entre ellas, promover la diversidad corporal, reforzar la autoestima más allá de la apariencia física, desplazar el foco de la imagen hacia otros ámbitos del desarrollo, fomentar la comunicación emocional y el pensamiento crítico sobre el contenido de las redes sociales, así como limitar su uso y reducir la dependencia de la validación externa a través de likes.
Qué se sabe sobre los casos confirmados de cáncer derivados de prótesis mamarias
Desde 2004, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha confirmado 111 casos y 146 sospechas de linfoma anaplásico de células grandes asociado a implantes de mama....








