De acuerdo con el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), el uso promedio de una lavadora en España supone un consumo anual de 225 kWh, lo que representa más del 11% del consumo general de todos los aparatos eléctricos del hogar. Para poner este dato en contexto, es relevante mencionar que la factura media de electricidad en los hogares españoles es de 47,8 euros al mes, según el Panel de Hogares de la CNMC del segundo trimestre de 2024. Lo que es lo mismo: una lavadora promedio en España gasta unos cinco euros al mes en energía. A esto hay que sumar también los costos del agua y de los productos para el lavado.

En este sentido, la opción de combinar lavadora y secadora en un solo electrodoméstico aparece como un elemento que sobre el papel puede parecer interesante para quienes buscan reducirse el trabajo doméstico y, de paso, la factura. En el mercado existe desde hace años el conocido como washer-dryer o lavadora-secadora combinada: un único aparato que lava y seca en un solo ciclo, sin necesidad de mover la ropa o de utilizar dos máquinas distintas.

Su principal atractivo es el ahorro de espacio. Tener lavadora y secadora por separado en pisos o viviendas pequeñas supone emplear por lo menos unos dos metros cuadrados, que, aunque no suenan a mucho, se pueden notar bastante. Sin embargo, contrario a lo que se pueda pensar, combinar ambas funciones en un mismo tambor muchas veces supone un costo energético superior al de una lavadora convencional y, en muchos casos, no termina de secar con la misma eficiencia que una secadora independiente.