Actualizado a las 02:10h.

Entre el 6 y el 12 de junio, la Iglesia española se enfrentará a un desafío logístico sensacional, un viaje papal a cuatro puntos distintos de la península que movilizará a más de 20.000 voluntarios, cientos de empresas, alojamientos -colegios o albergues- y, ... sobre todo, más de un millón y medio de peregrinos. Y lógicamente, esto conlleva riesgos. Organizar una concentración de cientos de miles de personas en la calle, en estadios o en espacios abiertos -y más a temperaturas por encima de los treinta grados- es exponerse, un hecho indeleble que ha obligado a la Iglesia a tirar de músculo financiero para firmar una cadena de pólizas que cubran sus intereses y los de los fieles.

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