La transición energética en Colombia ya no depende únicamente de la capacidad tecnológica de las empresas o de las metas ambientales del Estado. El papel del sistema financiero se ha convertido en un factor decisivo para acelerar los cambios productivos que exige una economía cada vez más presionada por los desafíos climáticos. Bajo esa visión, el Banco de Bogotá ha consolidado una estrategia que busca conectar sostenibilidad, competitividad y desarrollo empresarial a través de nuevos mecanismos de financiación.La entidad integró criterios ambientales y climáticos en sus decisiones de negocio, incorporando variables de sostenibilidad tanto en la asignación de capital como en la estructuración de instrumentos financieros orientados a sectores estratégicos de la economía. El objetivo no es únicamente impulsar proyectos que ya son sostenibles, sino acompañar empresas en transformarse para ser más competitivas, eficientes y más sostenibles.Esta apuesta ya comienza a reflejarse en las cifras. A abril de 2026 la cartera sostenible del Banco de Bogotá alcanzó los 24 billones de pesos, equivalentes al 25,6 % de la cartera total de la entidad. Dentro de ese portafolio, la cartera verde llegó a 7,16 billones de pesos, con un crecimiento de 2,7 veces en los últimos tres años, impulsada principalmente por proyectos relacionados con energías renovables, eficiencia energética, construcción sostenible, economía circular y agricultura sostenible.El banco trabaja en una operación conjunta con la Corporación Financiera Internacional (IFC) por 150 millones de dólares para acelerar la transición energética en Colombia. Foto: Banco de Bogotá - APIFinanzas en transiciónPara el banco, la discusión sobre sostenibilidad no puede limitarse únicamente a financiar actividades consideradas verdes. La transición energética implica acompañar procesos graduales de reconversión productiva, especialmente en industrias intensivas en carbono que requieren tiempo, inversión y asistencia técnica para transformar sus operaciones sin poner en riesgo su viabilidad económica.Por ello la entidad comenzó a impulsar el concepto de finanzas de transición, un modelo orientado a financiar trayectorias verificables de reducción de emisiones, modernización industrial y reconversión tecnológica, entendida como la sustitución o actualización de equipos, procesos y tecnologías para operar de manera más eficiente, consumir menos energía y reducir el impacto ambiental sin afectar la competitividad de las empresas. Se trata de una categoría que, según estándares internacionales como el Climate Transition Finance Handbook de ICMA, exige metas medibles, gobernanza climática robusta y compromisos alineados con escenarios científicos.La apuesta tomó forma recientemente con el cierre de una operación conjunta entre el Banco de Bogotá y la Corporación Financiera Internacional (IFC) por 150 millones de dólares para acelerar la transición energética en Colombia. La iniciativa convirtió a la entidad en la primera institución financiera de América Latina en estructurar una operación pública bajo un marco de transición energética verificado por S&P.El acuerdo introduce un modelo híbrido de financiamiento que combina acceso a capital con asistencia técnica especializada para acompañar procesos de transformación empresarial. La destinación de los recursos incluye tres líneas principales:El 50 % estará orientada a proyectos de construcción sostenible con certificaciones EDGE Advanced y estándares homologables como LEED Gold y Platinum. Otro 20 % se dirigirá a proyectos en los sectores más intensivos en energía y combustibles para proyectos de transición energética. Y el 30 % para acompañar la financiación de pymes que buscan fortalecer sus compañías con recursos de financiamiento. Impulso a proyectos verdesLa operación también incorpora el Programa Acelerador del Mercado de Construcción Verde – MAGC -, orientado a movilizar proyectos con altos estándares ambientales y de eficiencia energética. Adicionalmente, contempla una consultoría técnica especializada para acompañar a empresas con flotas vehiculares en procesos de migración hacia tecnologías de bajas emisiones, una medida que busca reducir costos logísticos y riesgos operativos.Desde la perspectiva del Banco de Bogotá, la transición energética debe entenderse como un proceso de competitividad y resiliencia económica. Por eso, considera necesario desarrollar soluciones diferenciadas para sectores como industria pesada, transporte, infraestructura y en regiones de Colombia vinculadas a actividades extractivas, donde los procesos de transformación pueden tomar varios años.En esa línea, el banco trabaja en el desarrollo de capacidades para estructurar créditos con covenants climáticos, validar metas de reducción de emisiones bajo metodologías internacionales y acompañar técnicamente procesos de reconversión industrial. La meta es construir herramientas financieras capaces de responder a las necesidades reales de sectores productivos que enfrentan crecientes exigencias ambientales y de mercado.La estrategia parte de la premisa de que la transición energética dependerá, en buena medida, de la capacidad de movilizar capital no solo hacia actividades que ya son sostenibles, sino también hacia aquellas empresas que necesitan transformarse para llegar a serlo.*Contenido elaborado con apoyo del Banco de Bogotá