BUENOS AIRES (AP) — La última participación de Argentina en un Mundial organizado por Estados Unidos todavía es una espina clavada en el corazón de muchos argentinos.El 25 de junio de 1994, la leyenda Diego Maradona disputaba su último partido de una Copa del Mundo con la casaca albiceleste en un suburbio de Boston antes de someterse a un control antidopaje que derivaría en su exclusión inmediata del certamen y en una dura sanción.Como a un hijo descarriado al que se le perdonan todas sus inconductas, los fanáticos prefirieron creer en teorías conspirativas de la FIFA y mantuvieron su devoción incondicional por el Diez, que falleció en 2020.Treinta y dos años después, su heredero futbolístico Lionel Messi tendrá su “último baile” con la selección, también en suelo estadounidense, pero con el deseo de un final feliz: retener el trofeo que ganó en Qatar 2022.

Con casi 39 años y un físico que da señales de agotamiento, el astro argentino disputará su sexto Mundial, marca inédita en la historia del fútbol. Su némesis Cristiano Ronaldo, de 41 años, y el arquero mexicano Guillermo Ochoa van por el mismo récord en el certamen también co-organizado por México y Canadá.

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“Amo jugar a la pelota y lo voy a hacer hasta que no pueda más”, declaró el capitán de Argentina y ocho veces elegido Balón de Oro al periodista argentino Joaquín “Pollo” Álvarez en una entrevista en YouTube. “Soy competitivo, me gusta ganar a todo, ni a mis hijos en los jueguitos los dejo ganar a veces, es mi manera de ser y lo que me llevó a conseguir todo lo que conseguí también”.