La creciente influencia de Estados Unidos en América Latina, las tensiones ideológicas y los procesos electorales en distintos países de la región reavivan el debate sobre los cambios políticos y sociales que atraviesan sus democracias. A través de su entrevista en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), Leandro Gabiati, sostuvo que el avance de liderazgos por fuera de las estructuras tradicionales responde al desencanto de amplios sectores de la sociedad y señaló que, en Brasil, gran parte del electorado se moviliza más por el rechazo a determinados dirigentes que por una identificación política definida. El politólogo y analista político brasileño, conocido por dirigir la consultora de análisis político Dominium Consultoria, Leandro Gabiati, se ha especializado en campañas electorales, opinión pública y relaciones entre el Poder Ejecutivo y el Congreso brasileño. Sus análisis han sido citados en coberturas sobre las elecciones presidenciales de Brasil, el crecimiento del bolsonarismo, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y distintos procesos políticos regionales. A partir de 2025 y 2026 también apareció en medios brasileños e internacionales comentando la situación política de Argentina, el ascenso de Javier Milei y las transformaciones del sistema. El escenario dentro de la región está movido. Recién incluso hablábamos con Bour sobre el tema económico. Yo creo que, por primera vez, Estados Unidos está viendo a Sudamérica o a Latinoamérica de una manera en la que no lo vio nadie, por lo menos en los últimos 40 o 50 años. Pero, con este perfil tan especial de Trump, empezando por Milei, lo que sucedió con Bukele y ahora también con el escenario de Colombia, el escenario que puede llevar nuevamente a un “marginal” de la política a la primera magistratura. ¿Esto es realmente así? ¿Y qué puede abrir dentro de la región aún más con esta posición?
Qué posibilidades tiene Lula de ser reelecto y por qué crece la polarización
El politólogo Leandro Gabiati sostiene que el avance de estas corrientes responde al desencanto social con las democracias tradicionales. Advierte que el respaldo ciudadano dependerá de la capacidad de los líderes para garantizar crecimiento económico, seguridad y estabilidad institucional.















