El Neolítico llegaba a su fin y nuestros antepasados comenzaban a fabricar las primeras herramientas de metal. Todavía eran rudimentarios instrumentos de cobre, pero iban a ser un gran salto tecnológico para la humanidad. Y en ese momento de transición, hace entre 5.000 y 4.500 años, los niños pequeños comenzaron a recibir un trato diferenciado.Esa es la conclusión a la que han llegado los arqueólogos de las universidades de Alcalá, Burgos y León tras descubrir en la Sierra de Atapuerca la primera necrópolis infantil calcolítica documentada hasta la fecha. Los investigadores han identificado restos óseos de la Edad de Bronce que correspondían mayoritariamente a individuos de entre 0 y 6 años.Once niños menores de seis añosLos expertos han encontrado en la Galería del Sílex al menos 16 individuos, de los cuales 11 son menores de seis años, tres son niños de entre siete y nueve años y también hay dos a adultos. Esta singular distribución demográfica convierte el yacimiento en un cementerio infantil excepcional y único en toda Europa, detallan los científicos en un artículo publicado en la revista Childhood in the Past.Hasta ahora, el registro arqueológico del Calcolítico (el periodo de transición entre el Neolítico y la Edad de Bronce) en la Península Ibérica mostraba una notable ausencia de restos de niños y niñas, lo que llevó a los investigadores a plantear la hipótesis de que los más pequeños eran enterrados en espacios diferenciados.Recreación de los enterramientos infantiles durante el Calcolítico en la Galería del Sílex Carlos GuijarroLa teoría, sin embargo, carecía de evidencias que la corroboraran. Hasta el hallazgo en Atapuerca. “Este hallazgo nos proporciona, por primera vez, una evidencia directa de que los individuos infantiles recibían un tratamiento funerario diferenciado durante el Calcolítico”, dice Antonio Molina Almansa, de la Universidad de Alcalá.“Lo más relevante no es solo la excepcionalidad del descubrimiento desde el punto de vista arqueológico, sino lo que nos dice sobre estas comunidades. La presencia mayoritaria de niños en este espacio sugiere una especial atención hacia la infancia, que probablemente tenía un significado social y simbólico más complejo de lo que pensábamos”, añade Mercedes Conde Valverde, coautora de la investigación.Lee tambiénLa Galería del Sílex es uno de los enclaves más singulares de Atapuerca, una cavidad de más de 500 metros descubierta en 1972 y sellada desde finales de la Edad del Bronce que ha permanecido prácticamente intacta durante milenios. En su interior se conservan no solo restos humanos, sino también cerámica, restos de fauna y más de 50 paneles de arte rupestre.“Este descubrimiento no solo amplía el conocimiento sobre las prácticas funerarias del Calcolítico, sino que también aporta una nueva perspectiva sobre el valor social y simbólico de la infancia en estas comunidades prehistóricas, evidenciando el cuidado y la relevancia que se otorgaba a los individuos más jóvenes”, concluyen los autores del estudio.Un arqueólogo trabaja en una de las galerías de la Sierra de Atapuerca, en una imagen de archivo Tomás Alonso / Europa PressLa comparación de este sitio con otros dos yacimientos contemporáneos en la Sierra de Atapuerca muestra un uso funerario continuo de las cuevas durante más de tres siglos. Cada uno de los lugares presenta prácticas funerarias distintas, especialmente en el tratamiento de los niños, lo que podría reflejar diferencias sociales entre las personas allí enterrados.Periodista