Actualizado a las 18:37h.
El alto el fuego anunciado por Estados Unidos tras la cuarta reunión entre los enviados del gobierno libanés e israelí en Washington no llegó al Líbano. Israel siguió con los bombardeos, que dejaron al menos cuatro muertos, y Hizbolá con el lanzamiento de cohetes ... y drones, que hicieron saltar las sirenas al norte de Israel. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, aseguró que sus tropas «continuarán con las operaciones terrestres y de fuego y permanecerán en la zona de seguridad de Líbano». El líder de Hizbolá, Naim Qassem, respondió que «mientras nuestros pueblos sigan siendo bombardeados y nuestra gente siga muriendo, el norte de Israel no estará seguro» y calificó el acuerdo de tregua de «rendición y derrota». La milicia chií acata a las órdenes de Teherán, no las de Beirut, y la Guardia Revolucionaria indicó que «la exigencia mínima de la resistencia es la retirada del régimen usurpador (Israel) a las posiciones que ocupaba antes del inicio de la guerra de 40 días».













