Series como Will & Grace, a partir de 1998 y películas como Brokeback Mountain, ya en pleno siglo XXI, reflejaban una progresiva normalización de la homosexualidad en la sociedad estadounidense. Desde los años noventa, en cada encuesta que se realizaba, los índices de aceptación de la comunidad LGTBIQ+ y del matrimonio igualitario eran mayores. Sin embargo, el giro hacia posiciones cada vez más conservadoras en el Partido Republicano muestra que esa tendencia se está agotando. A partir de 2024 se detectó un cambio de ciclo. Por primera vez desde que Gallup pregunta sobre estos temas, algunos indicadores caían. Ahora esa tendencia se afianza. En la última encuesta, realizada en mayo, desciende el porcentaje de estadounidenses que considera que el matrimonio entre personas del mismo sexo debería ser legal (cae al 65% respecto al máximo del 71%, en 2023). Asimismo, también son menos los que respetan las relaciones homosexuales. Ahora, un 62% las considera moralmente aceptables, el porcentaje más bajo en una década, según la Encuesta Anual sobre Valores y Creencias. Este retroceso se explica sobre todo por un segmento de la población: los votantes republicanos. Más concretamente, los hombres. En un país en el que las televisiones conservadoras martillean constantemente con todo lo relacionado con la transexualidad, no es de extrañar que también haya caído la aceptación de este colectivo, con un desplome de ocho puntos en el porcentaje de aquellos que no tienen problemas con la idea de que alguien haga una transición de género. Ahora solo lo aceptan un 38% de los encuestados. Al mirar lo ocurrido en los últimos años 40 años, el avance es innegable. Si en 1996 solo un 27% de los estadounidenses defendía el matrimonio entre personas del mismo sexo, en 2023 el porcentaje estaba en el 71%. Desde entonces, poco a poco, ha ido bajando. En 2001, Gallup preguntó por primera vez si los encuestados consideraban morales relaciones sexuales entre dos hombres o dos mujeres. Entonces, solo un 40% de los estadounidenses dijeron que sí. En 2022 el porcentaje de personas que daba la misma respuesta había remontado al 71%. Pero, de nuevo, las cosas han ido hacia atrás desde entonces hasta el 64% actual. ¿Qué ha pasado en estos últimos años que explique el auge de la intolerancia? Básicamente, un fuerte escoramiento a la derecha de votantes ―y dirigentes― del Partido Republicano. La revolución regresiva de esta última década tuvo uno de sus momentos claves en 2022, cuando el Tribunal Supremo con una supermayoría conservadora acabó con el derecho al aborto que todas las estadounidenses, independientemente de en qué Estado vivieran, tenían garantizado desde 1973. Este retroceso también es perceptible en la visión de los republicanos sobre la homosexualidad. Ahora, solo un 37% de los votantes del partido de Donald Trump apoyan el matrimonio igualitario, frente al 55% de 2022. Lo mismo ocurre cuando responden a la pregunta de si las relaciones homosexuales son aceptables: los que las respetan son ahora un 35%, 21 puntos menos que en 2022. Entre los demócratas, sin embargo, no ha habido cambios sustanciales: las apoyan el 81%. La aceptación de las personas trans, sin embargo, ha caído entre los votantes de ambos partidos. Solo un 5% de los republicanos considera aceptable que una persona quiera cambiar de sexo. La situación es muy distinta entre los demócratas: el 60% muestra su apoyo, siete puntos menos que en 2021.
El respeto a las personas homosexuales retrocede en Estados Unidos arrastrado por el giro conservador de los republicanos
Los ciudadanos que apoyan la legalidad del matrimonio igualitario caen al 65%, seis puntos menos que en 2023. También descienden quienes piensan que ser gay o lesbiana es moralmente aceptable











