A apenas unos metros de las largas colas de visitantes que cada día esperan para entrar en Notre Dame, un grupo de arqueólogos trabaja en una excavación que está revelando casi dos milenios de historia de París. Los trabajos, impulsados por el proyecto de remodelación de la plaza situada frente a la catedral, han permitido documentar una secuencia arqueológica excepcional que abarca desde la época romana hasta la Edad Media. Los investigadores han recuperado cientos de objetos y estructuras que ayudan a reconstruir cómo evolucionó el corazón histórico de la capital francesa a lo largo de unos 1.700 años.

La intervención se desarrolla en la Île de la Cité, la isla del Sena donde nació París. La excavación ocupa una parte del atrio de Notre Dame y alcanza una profundidad de unos cuatro metros. Aunque el objetivo inicial era preparar el terreno para la futura transformación urbanística de la plaza, la necesidad de excavar y documentar los restos conservados bajo el subsuelo antes de iniciar las obras ha convertido el lugar en uno de los yacimientos arqueológicos más relevantes abiertos actualmente en Francia.

Los arqueólogos explican que la estratigrafía del yacimiento permite recorrer cronológicamente distintas etapas de la historia de la ciudad. Bajo los niveles medievales han aparecido silos de almacenamiento de cereal pertenecientes a los periodos merovingio y carolingio, entre los siglos VI y X. Más abajo se conserva un barrio romano datado entre los siglos IV y V, una época en la que la antigua Lutecia atravesaba profundas transformaciones asociadas a la crisis y posterior desaparición del Imperio romano de Occidente.