Migue Granados por Olga, Nicolás Occhiato por Luzu y Augusto Marini por Blender encabezan una transformación que ya excede al streaming y empieza a redefinir parte de la industria audiovisual argentina. Lo que nació como transmisiones informales por YouTube terminó convirtiéndose en un sistema de producción capaz de financiar teatro comercial, desarrollar series de ficción y negociar contenidos globales. De esta forma, las tres plataformas ya no funcionan únicamente como canales digitales y hoy operan como productoras con artistas exclusivos, sponsors millonarios y audiencias que rivalizan con la televisión tradicional.
Multitasking. El caso más contundente es el de Olga, el canal fundado por Migue Granados y producido por Luis Cella, que supera los 2,3 millones de suscriptores en YouTube y construyó una identidad basada en el humor y la espontaneidad. Su expansión hacia el teatro quedó reflejada en “Hairspray”, el musical que produce en el Teatro Coliseo y que agotó funciones antes del estreno. La obra, dirigida por Fer Dente y protagonizada por Damián Betular en el rol de Edna Turnblad, se convirtió en una demostración de fuerza comercial. El público digital puede trasladarse masivamente a una sala teatral y sostener una producción de gran escala.











