La desaparición de Lyhanna, una niña de 11 años en el departamento francés de Gers, mantiene en vilo a Francia desde hace casi una semana. La menor fue vista por última vez el pasado viernes a la salida de su colegio en Fleurance, una localidad situada al oeste de Toulouse, y desde entonces un amplio dispositivo de búsqueda trata de localizar cualquier pista que permita esclarecer qué ocurrió. Las investigaciones se centran en Jérôme Barella, de 41 años, padre de una amiga de la menor y última persona que fue vista con ella. Las cámaras de vigilancia captaron a Lyhanna subiendo al vehículo del sospechoso después de las clases. Aunque en un primer momento negó haberla recogido, posteriormente reconoció ante los investigadores que la llevó en su coche, aunque aseguró que la dejó cerca de una piscina de la zona. La versión ofrecida por el hombre no ha convencido a los investigadores. Barella ha sido imputado por presuntos delitos de secuestro y detención ilegal y permanece en prisión provisional mientras continúan las pesquisas. Desde el inicio del caso, más de 170 agentes participan en los rastreos realizados en Fleurance y en municipios cercanos. Los especialistas están examinando a fondo el vehículo utilizado por el sospechoso. Los agentes han realizado análisis en los asientos, el maletero y otros elementos del coche para intentar determinar si la menor pudo haber permanecido retenida en su interior. Además, se están estudiando teléfonos móviles, dispositivos conectados y el sistema GPS del automóvil para reconstruir los movimientos realizados durante las primeras horas de la desaparición. El caso ha adquirido una nueva dimensión después de que salieran a la luz varias denuncias previas contra el sospechoso relacionadas con menores. La Fiscalía ha confirmado que existieron procedimientos anteriores por presuntos delitos sexuales que fueron archivados o seguían bajo investigación. Una de las denuncias más recientes, presentada en agosto de 2025 por la madre de una menor, seguía abierta cuando Lyhanna desapareció. La gestión de esa investigación previa ha desatado la polémica en Francia. El ministro del Interior, Laurent Nunez, anunció la apertura de una investigación administrativa para esclarecer si se produjeron fallos en la tramitación de la denuncia. El objetivo será determinar si hubo errores o retrasos que pudieron afectar al seguimiento del caso. La desaparición de Lyhanna, una niña de 11 años en el departamento francés de Gers, mantiene en vilo a Francia desde hace casi una semana. La menor fue vista por última vez el pasado viernes a la salida de su colegio en Fleurance, una localidad situada al oeste de Toulouse, y desde entonces un amplio dispositivo de búsqueda trata de localizar cualquier pista que permita esclarecer qué ocurrió.