La entrada en vigor de la nueva Ley General de Economía Circular en México abrió la puerta a una transformación profunda para las industrias del país: fabricantes, comercializadores y productores deberán asumir gradualmente la responsabilidad sobre el destino final de sus residuos. Sin embargo, a varios meses de su aprobación y publicación en el Diario oficial (el pasado 19 de enero), persiste una incógnita clave para el sector empresarial: las reglas específicas para implementar la legislación aún no existen y tampoco la infraestructura y procesos suficientes para cumplirla. Actualmente México genera más de 120 mil toneladas diarias de residuos sólidos urbanos, de los cuales alrededor de 100 mil son materiales reciclables y apenas 10 por ciento de estos si logran entrar a un proceso de reciclar; de acuerdo con datos de Ecoce, se estima que entonces se desperdician más de 170 mil millones de pesos anuales en materiales con valor potencial debido a fallas en los sistemas de recolección y aprovechamiento.De acuerdo con el portal Proyectos México, en el país existen apenas 48 plantas de tratamiento de residuos sólidos urbanos distribuidas en 19 estados; esos sitios procesan únicamente 7.45 por ciento de los residuos generados.De los 2 mil 475 municipios del país, sólo 62 reportaron contar con centros de acopio de materiales reciclables, aunque en total existen 874 instalaciones de este tipo.
Economía circular avanza sin infraestructura ni reglas claras
México impulsa la economía circular, pero enfrenta rezagos en infraestructura, reciclaje y regulación para cumplir la ley.







