El 4 de junio se conmemora el Día Mundial de la Fertilidad, una fecha instituida con el objetivo de visibilizar las dificultades que enfrentan millones de personas para concebir y promover el cuidado de la salud reproductiva. La jornada busca desmitificar los problemas asociados a la concepción y poner en agenda la necesidad de un acceso equitativo a los tratamientos médicos. En la actualidad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la infertilidad como una enfermedad del sistema reproductivo caracterizada por la imposibilidad de lograr un embarazo clínico tras 12 meses o más de relaciones sexuales no protegidas. Las estadísticas globales señalan que afecta a una de cada seis personas en edad reproductiva a lo largo de su vida. El escenario demográfico y social en la Argentina muestra una tendencia sostenida hacia la postergación de la búsqueda del primer hijo. Razones de índole laboral, profesional, económica y personal influyen de manera directa en que los proyectos de mapaternidad se trasladen hacia la tercera y cuarta década de vida de las personas.
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