Ciudad abiertaEl Ejecutivo que tanto proclama su naturaleza progresista dice cosas muy parecidas a las que uno esperar�a de un Gobierno de derechasPedro S�nchez, presidente del Gobierno, durante su intervenci�n ante el Cercle d'Economia.ArabaActualizado Jueves,
junio
07:59Audio generado con IAHay casos de corrupci�n, pero la econom�a crece. Los esc�ndalos salpican a los colaboradores m�s estrechos del presidente, e incluso a su propio entorno familiar, pero el Gobierno dice tener mucha sinton�a con el Papa. Se investiga el intento de torpedear investigaciones judiciales que pudieran da�ar al Ejecutivo, todo con el amparo del principal partido que lo sostiene, pero Espa�a no se puede permitir la inestabilidad de un proceso electoral. El Gobierno ha perdido su mayor�a parlamentaria, y tanto las encuestas como las elecciones regionales indican que no tiene el apoyo de una mayor�a social, pero democracia es votar cada cuatro a�os y ni un d�a antes. Los sueldos llevan a�os estancados, los desequilibrios territoriales persisten y la crisis de la vivienda empeora, pero el presidente, a diferencia del l�der de la oposici�n, sabe seducir a la patronal catalana. Varias tragedias recientes han aumentado la sensaci�n de un grave deterioro de los servicios p�blicos, pero hay enemigos externos que amenazan nuestros valores, y en esa confrontaci�n uno debe cerrar filas con los dirigentes de su pa�s.El sanchismo ha sido f�rtil en contradicciones. No se recuerda otra etapa en la que la distancia entre discurso oficial y realidad fuese tan polifac�tica. V�ase, por ejemplo, la insistencia en colonizar las instituciones y ponerlas al servicio de sus intereses particulares mientras proclama la necesidad de �defender lo p�blico�. En esta fase crepuscular, sin embargo, el sanchismo ha a�adido una nueva dimensi�n a sus habituales disonancias. El Ejecutivo que tanto proclama su naturaleza progresista dice cosas muy parecidas a las que uno esperar�a de un Gobierno de derechas. O, por ser exactos, se acerca a la caricatura que el propio oficialismo hace de los gobiernos de derechas. No se fije en la corrupci�n sino en la econom�a, no moleste exigiendo responsabilidades cuando lo importante es la estabilidad, etc�tera. La operaci�n es notable incluso en este momento de descomposici�n, cuando los argumentarios gubernamentales se conforman con apelar a los m�s fieles y distraer a los m�s despistados. A este paso, S�nchez afirmar� pronto que permanece en Moncloa porque as� lo dicta el sentido com�n. Y ya se sabe, �l siempre lo dice, que ese es el menos com�n de los sentidos.








