Desde la azotea de la icónica Casa Ronald, ahora reconvertida en el bar Rooftop Fugaz, hay panorámicas del Callao en todas direcciones, a un lado la ciudad histórica, a otro la fortaleza del Real Felipe y de fondo la bahía que sigue siendo uno de los puertos comerciales más activos de América Latina, con decenas de buques anclados en la lontananza. “Ahora este es un sitio seguro, incluso de noche”, dice Mara, una de las responsables de este pequeño milagro en una de las zonas con mayor delincuencia de Perú.La activista Mara se refiere a unas tres o cuatro manzanas de la zona monumental del Callao, las que se encuentran alrededor de la Casa Ronald, un edificio de seis pisos de estilo clásico inglés con una galería interior que recuerda a las de Milán y que es el eje del Proyecto Fugaz de recuperación de un barrio a través de la cultura. Los talleres de los creadores y grafiteros residentes en galería y los murales urbanos de las medianeras y fachadas atestiguan el éxito de esta iniciativa ciudadana, realizada sin apenas ayuda de las administraciones.Fuera de esa isla libre del crimen que ha logrado el proyecto Fugaz, el Callao sigue siendo una ciudad de barrios peligrosos y límites que es mejor no cruzar. La delincuencia y la inseguridad ciudadana se han desbocado, en los últimos años, como en todo Perú. La extorsión a los comerciantes y transportistas se ha vuelto una práctica común y la resistencia se paga con la muerte, lo que ha disparado los asesinatos. La psicosis ciudadana sobre la violencia es la gran arma que esgrime Keiko Fujimori, líder de la derecha tradicional peruana, para intentar triunfar en su cuarto intento para ser presidenta de Perú, este próximo domingo, frente al izquierdista Roberto Sánchez.Fujimori ya ganó la primera vuelta de las presidenciales en El Callao, el lugar de origen de su familia y una provincia de régimen especial, igual que Lima. Entre las dos ciudades costeras y vecinas suman una tercera parte de la población del país y tienen mucha incidencia en el resultado final de las elecciones. Sánchez, de Juntos por el Perú, domina en el sur del país y en la mayor parte de las regiones andinas, aupado por los colectivos indígenas y campesinos.En campañaEs la primera vez que Keiko concurre sin la presencia física de su padre, ya fallecido, y la ocasión que más lo reinvidica e intenta parecerse a él tras tres fracasos seguidosKeiko, de 51 años e hija del dictador Alberto Fujimori, equipara a las bandas criminales de hoy en día con las guerrillas que desmanteló su padre en los noventa. Igual que entonces, Keiko promete que también movilizará a los servicios de inteligencia y al ejército para librar “una guerra” contra el crimen organizado.Es la primera vez que Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular, se presenta sin la presencia física de su padre, fallecido en 2024, y, en cambio, es la ocasión en la que más intenta parecerse a su progenitor y reivindica su figura. Incluso, antes de ir a votar en la primera vuelta el pasado 12 de abril, en la que logró el 17% de los votos, fue a visitar la tumba del ingeniero que enterró bajo una pesada lápida a la democracia peruana durante una década.El estigma del autócrata ha perseguido a Keiko, pero los analistas advierten que este año la situación ha variado, que por primera vez no ha habido grandes protestas antifujimorismo y que el índice de ciudadanos que aseguraban que nunca votarían a un Fujimori ha bajado a menos del 50%. Lee tambiénSin embargo, Keiko es impopular en muchos sectores por sus dudosas credenciales democráticas, sus escándalos de corrupción (estuvo en prisión preventiva) y sus peleas familiares. Keiko traicionó políticamente a su hermano Kenji y personalmente a su madre, Susana Higuchi. Muchos peruanos recelan de ella porque creen que no es fiar una persona que a los 19 años aceptó ser la primera dama de Perú (1994-2000) cuando su padre se separó de su madre.En las tres elecciones presidenciales anteriores, Keiko perdió. En la primera, en 2011, frente a Ollanta Humala, por casi medio millón de votos. Y en las dos últimas por apenas por 41.000 frente a Kuczynski (2016) y 44.000 frente a Pedro Castillo (2021). Este domingo se espera un escenario muy parejo también. Las últimas encuestas publicadas dan una ligera ventaja a Fujimori, con un 38-39%. Sánchez, que obutvo el 12% en la primera vuelta, se quedaría en el 35-36%. Hay más de un 20% de indecisos y muchos candidatos perdedores, como Jorge Nieto (un 10%), han recomendado el voto nulo en señal de protesta.Un seguidor del candidato presidencial de izquierda, Roberto Sanchez. JOSE ANGULO / AFPSi Keiko Fujimori se presenta como la única baza para restablecer el orden en Perú, Roberto Sánchez, que hace campaña con el sombrero que le regaló Pedro Castillo, el expresidente encarcelado por conspiración para la rebelión, la acusa de ser la factótum de la inestabilidad política de Perú, que ha tenido ocho presidentes en diez años, gracias a su control del parlamento y sus maniobras para vaciar de competencias a los jefes de Estado y derribar gobiernos. “La señora Kaos, con K”, la llamó Sánchez en el agrio debate televisivo de los dos candidatos el fin de semana pasado. Y la acusó de haber promovido las leyes “procrimen”, encaminadas a frenar la ola de delincuencia y que han tenido el efecto contrario.RecelosMuchos peruanos no se fían de Keiko Fujimori porque consideran que traicionó a su madre cuando la sustituyó como primera dama con solo 19 añosRoberto Sánchez, de Juntos por el Perú, ha firmado en la última semana de campaña un nuevo programa de gobierno más centrista y que cuenta con el apoyo de otras cinco formaciones de izquierda para rebajar la imagen de candidato comunista. De aquí al domingo, en Perú está todo por decidir y las acusaciones de fraude, que siempre ha levantado Fujimori en las anteriores elecciones, ya han empezado a brotar. Y el Parlamento surgido de las urnas del 12 de abril dio prácticamente la mayoría a Fuerza Popular y al partido del ultraderechista Rafael López Aliaga, que se quedó a 21.000 votos de Sánchez.Periodista, reportero y viajero. Redactor jefe de Narrativas Visuales de ‘La Vanguardia’. Profesor asociado del máster de periodismo BCN-NY de la UB. Premio Unicef (2001), Premi del Consell de Benestar Social (2002) y Premio Tiflos (2010)
Keiko promete mano dura en Perú para lograr el retorno del fujimorismo al cuarto intento
La hija del dictador, que encabeza la candidatura de la derecha tradicional y es favorita en las encuestas, centra su campaña en la lucha contra el crimen y la extorsión, uno de los principales problemas del país












