Durante casi dos años, Javier Aguirre construyó una idea. Ahora, a unos cuantos días de ponerla a prueba en el escenario más importante posible, todavía no tiene definidos a los once hombres que la representarán en el partido inaugural del Mundial.La confesión sorprendió por la cercanía del debut. Cuando le preguntaron si el equipo que enfrentará a Serbia se parece al que tiene en mente para abrir la Copa del Mundo frente a Sudáfrica, el seleccionador mexicano respondió con sinceridad.“Hoy no lo sé realmente”. La frase dejó abierta una de las últimas incógnitas alrededor de la Selección Mexicana. A diferencia de otros procesos mundialistas, donde el equipo parecía definido con semanas o incluso meses de anticipación, Aguirre sigue evaluando variantes mientras el reloj avanza hacia el 11 de junio.Parte de la explicación está en el estado físico del plantel. El entrenador reconoció que sigue dependiendo de los reportes de su cuerpo técnico y de los especialistas que monitorean las cargas de trabajo de cada jugador.“No había pensado eso previo a Australia, pero tengo un cuerpo técnico que me trae cortito y me dan minutajes”, explicó.Las recuperaciones de algunos futbolistas también modificaron el panorama. Luis Chávez y Santiago Giménez eran dos de las principales preocupaciones médicas durante las últimas semanas, pero ambos han evolucionado mejor de lo esperado y hoy trabajan prácticamente al mismo ritmo que el resto de sus compañeros. Así como César Huerta.Eso significa que Aguirre vuelve a tener alternativas reales en posiciones que parecían resueltas por necesidad. “Busco jugadores que me presenten varias posibilidades… La portería es uno de esos casos. Hoy en día, salvo el arquero, ya no hay especialistas”.Raúl Rangel ha sido el dueño del puesto durante buena parte de la preparación mundialista. Suma siete partidos consecutivos como titular y se ha convertido en uno de los rostros de la renovación generacional que impulsó Aguirre. Sin embargo, la reaparición de Guillermo Ochoa en los últimos amistosos vuelve a colocar una pregunta sobre la mesa.El entrenador no quiso entrar en detalles ni adelantar decisiones. Tampoco pareció tener prisa por hacerlo.Algo similar ocurre en el ataque.Santiago Giménez llega recuperado después de superar los problemas físicos que lo acompañaron en el cierre de temporada. Raúl Jiménez, mientras tanto, atraviesa uno de sus mejores momentos recientes y se mantiene como una de las voces de mayor peso dentro del vestidor. A ellos se suman Guillermo Martínez y Armando González, los otros dos delanteros incluidos en la convocatoria. “Era un lujo a mi juicio prescindir de cualquiera de estos cuatro”, una declaración que confirma que la competencia sigue abierta incluso en la posición más mediática del equipo.La incertidumbre no parece inquietarlo. De hecho, la interpreta como una consecuencia positiva del trabajo realizado durante los últimos 20 meses. “Estamos en el mejor momento físico, atlético y hasta mental”.Cuando le preguntaron cuánto pesa dejar fuera del once inicial a jugadores con experiencia o jerarquía, respondió de manera contundente.“Cero. Pesa cero”.La razón, según él, es que el grupo entiende perfectamente su rol. Titulares, suplentes o futbolistas sin minutos comparten el mismo y la misma disposición para competir.Esa confianza también nace de una convicción táctica. Aguirre insiste en que el sistema está por encima de los nombres. Más que encontrar a once jugadores específicos, busca que cualquier alineación mantenga la identidad que ha intentado construir desde su regreso a la Selección.La salida de balón, la presión alta, los movimientos ofensivos, la recuperación tras pérdida y las distintas estructuras defensivas son conceptos que, asegura, ya forman parte de la cultura del grupo.“Juegue quien juegue, debe ser el mismo”, afirmó.Pero detrás de la discusión futbolística existe otro factor. El once que enfrente a Sudáfrica no será una alineación cualquiera. Serán los primeros once mexicanos en disputar un Mundial organizado en casa desde 1986. Un lugar reservado para la historia.Por eso cada decisión adquiere una dimensión distinta.Aguirre ha repetido durante semanas que este Mundial representa el mayor privilegio de su carrera. Lo dijo nuevamente, emocionado, agradecido y consciente de lo que está por comenzar.“Como ninguno, estoy muy ilusionado… Es el quinto Mundial en que participo y como ninguno… Soy un afortunado, pero de los de verdad”, confesó emocionado sobre su palmarés. Pero ya tiene claro el análisis sobre su rival mundialista, a pesar que todavía jugadora un partido más de preparación.“Es un equipo durísimo”, sostiene sobre Sudáfrica. “Es un equipo que lo ha hecho muy bien. “No son propiamente ese estilo de juego africano. Ni tampoco el estilo europeo. Es un mix ahí con un técnico belga que les ha dado mucho trabajo táctico”, sostiene sobre su primer rival en el Mundial.“Tienen jugadores interesantes. Por el lado izquierdo, dos balas. Tanto el lateral como el extremo son muy buenos jugadores”, añade sobre el conjunto africano que llegó a México el martes y con el que empató en 2010 y cuando dirigía a Egipto, perdió. “Esperemos que esta sea la buena y que estemos a la altura de las circunstancias. Trataremos de vencer a un rival que no va a ser fácil”.Quizá por eso mantiene el misterio hasta el final. Porque aún no ha encontrado la respuesta definitiva.O porque sabe que, por primera vez en mucho tiempo, tiene varias respuestas correctas.