La investigación de los Mossos d’Esquadra sobre la muerte de Isak Andic ha explorado todas las vías posibles para aclarar qué ocurrió en la montaña de Montserrat. Padre e hijo realizaban una ruta sencilla, el Camí de les Feixades, que une Collbató con el emblemático monasterio benedictino, cuando el padre se despeñó desde una altura de casi 100 metros. La caminata buscaba tratar conflictos pendientes, de naturaleza económica, entre padre e hijo. En sus declaraciones iniciales como testigo ante los Mossos, Jonathan Andic dijo que era “habitual” que saliesen juntos de excursión. Pero la jueza de Martorell (Barcelona) que instruye el caso replica que la cuestión “fue desmentida por el personal de servicio del señor Isak Andic, que manifestaron que no salían a caminar juntos nunca”, según el auto que pide el registro de llamadas del móvil del primogénito que fue supuestamente le sustraído en un viaje a Quito (Ecuador).Hay otro factor que desmiente la versión de Jonathan: los Mossos han analizado los últimos diez años de conversaciones entre padre e hijo, recuperadas del teléfono del fundador de Mango (lo llevaba en el bolsillo cuando cayó). Y corroboraron que no consta ninguna referencia a salir juntos a caminar. La única referencia a una excursión, en esas comunicaciones, es la que acabó materializándose el sábado 14 de diciembre a mediodía, en la salida en la que Andic cayó por el precipicio y murió. La Mossos apuntan a un posible homicidio, mientras que la defensa sostiene que fue accidental y acusan al jefe de la investigación de inventar pruebas. El escrito de la jueza también detalla como se fraguó la excursión a Montserrat. Fue a iniciativa del hijo, que se la planteó el 9 de diciembre de 2024, “cinco días antes del accidente y no dos semanas antes” como él había manifestado, en lo que la jueza considera otra “contradicción”. Fuentes de la investigación señala que el día previsto para pasear por el Camí de les Feixades era el viernes 13 de diciembre, a las 7.15 de la mañana. “A esa hora en invierno es de noche”, sostiene la jueza. Fuentes cercanas a la defensa aseguran que ambos acordaron anular la excursión porque el viernes tenían una cena de trabajo (una de las cenas de Navidad de Mango). Al día siguiente, sábado 14, fue el fundador de Mango quien ofreció espontáneamente a su hijo la posibilidad de retomar la idea y hacer la excursión. Jonathan se levantó tarde, sobre las 11, aceptó y anunció a su padre que lo pasaba a buscar en su coche particular.Ese ofrecimiento despertó los recelos de los investigadores. Isak Andic no contaba con un servicio de seguridad, pero sí con un conductor que, en ocasiones, le trasladaba. El hijo se ofreció a llevarlo a la montaña, pero no a devolverlo después a casa, para lo que pidió la asistencia de Estefanía Knuth, entonces pareja sentimental del empresario. “Tampoco tiene sentido que el señor Jonathan le pidiera a la pareja del señor Isak Andic que acudiera a recogerlo, que el señor Jonathan Andic seguiría solo”, subraya la jueza.La instrucción pone el énfasis, también en cómo se gestó la elección de lugar para caminar con su padre. Jonathan Andic declaró que conocía la zona porque se la habían “explicado unos amigos”, y que la había realizado hasta en cuatro ocasiones. “Cuestión desmentida a través de los lectores de acceso de placas de matrícula a Collbató, que detectaron el vehículo de uso privado del señor Jonathan Andic, en tres ocasiones durante el mes de diciembre”, desarrolla el auto, que señala el día 7, el día 10 y el día 14 de diciembre, “no constando otro registro con otro vehículo” del primogénito.