Mayka NavarroCollbató 21/05/2026 00:05 Actualizado a 21/05/2026 00:36 El 14 de diciembre del 2024, Isak y Jonathan Andic no estaban solos en la montaña de Montserrat. Padre e hijo estacionaron sus vehículos en el parking de Collbató desde el que arranca el camino de Les Feixades, un sendero resbaladizo pero sencillo que une las cuevas del Salnitre con el monasterio de Montserrat. Cuando apenas habían avanzado diez minutos, el empresario de 71 años se precipitó al vacío y murió por las graves lesiones del impacto. El hijo, que el martes quedó en libertad tras abonar una fianza de un millón de euros y está acusado de homicidio, tardó cuatro minutos en realizar la primera llamada y fue a la que era pareja de su padre, Estefanía Knuth. Dos minutos después alertó al 112 para pedir ayuda. Cuando había transcurrido media hora aparecieron por el sendero dos escaladores que habían estado practicando deporte en el macizo y se acercaron hasta Jonathan, alertados por sus gritos de angustia, según ha podido saber La Vanguardia de fuentes conocedoras de la investigación.En un primer momento, el ahora acusado de homicidio creyó que se trataba de dos policías que se acercaban a ayudarle. Luego descubrió que eran escaladores que quisieron ayudarle, al verle desorientado. Hasta el punto de que uno de ellos tomó el móvil desde el que Jonathan trataba de dar indicaciones a la operadora del 112 sobre dónde se encontraba y ayudó a la localización del lugar.Los juzgados de Martorell acogerán en los próximos meses citaciones y nuevas declaracionesEsos escaladores acompañaron después a Jonathan Andic a rehacer el pequeño tramo del camino que había hecho con su padre y prácticamente a mitad del trayecto se cruzaron con uno de los primeros mossos d’esquadra de seguridad ciudadana de Martorell desplazado al lugar.El relato de los dos escaladores no aparece en ningún atestado policial. A juicio de los investigadores, carecía de valor para la causa porque no fueron testigos del suceso y porque establecieron contacto con el hijo de la víctima casi media hora después de la caída. Sí se tomó declaración a la vigilante de las cuevas, que por la ubicación en la que se encontraba en ese momento aseguró no haber visto ni escuchado nada. También aparece en el sumario el testimonio de un policía local de Collbató que estuvo en el lugar tras el siniestro.Lee tambiénEl entorno de Jonathan Andic digería ayer el durísimo auto de prisión, que eludió con la fianza, que firmó la magistrada Raquel Nieto Galván, la titular del número 5 de Martorell.La jueza aterrizó en esa plaza como sustituta en junio del 2025 y, a diferencia de su antecesora, no tardó en interpretar los indicios que le mostraban los investigadores de Martorell en la misma clave que los policías: Jonathan Andic no estaba contando lo que pasó realmente aquella mañana cuando cayó su padre.La defensa del acusado de matar a su padre solicitará a la jueza la declaración del jefe de la investigaciónLe mostraron las imágenes de la pisada desde la que presuntamente el hombre más rico de Catalunya se precipitó al vacío. Y el informe técnico que ya estaba elaborado de los policías de la unidad de montaña advirtiendo de que esas marcas solo se podían realizar pisando con intensidad para simular un resbalón. Le advirtieron de las contradicciones en las declaraciones del hijo y la jueza, y a diferencia de su antecesora, con el visto bueno de la fiscal Teresa Yoldi, sí autorizó la intervención telefónica del sospechoso. También firmó la orden para requisar el móvil que el 9 de septiembre llevaba encima Jonathan Andic cuando fue interceptado por un policía de paisano que tras darle el alto e identificarse se sentó en el asiento del copiloto de su vehículo y le pidió el teléfono. Fue el mismo policía que este martes a primera hora de la mañana llamó a la puerta de la vivienda de Jonathan Andic y su mujer, Paula Nata, le comunicó que estaba detenido por la muerte de su padre y le otorgó el derecho de llamar a un abogado. Andic telefoneó a Sebastián de Juan, uno de los letrados que trabaja en su defensa a las órdenes de Cristóbal Martell. Se terminó de vestir, dejó el móvil en el interior del piso y acompañó al policía hasta la comisaría de Martorell, donde pasó uno de los peores momentos del día: la reseña. Ese posado en la sala anexa de los calabozos de los sótanos de la comisaría donde un policía le realizó varias fotografías del rostro y cuerpo entero y le tomó las huellas­ dactilares para su ficha policial.En el círculo se aprecia todavía el anorak verde de la víctima, que junto a sus gafas y el reloj, quedaron en ese primer tramo del terraplén. En la parte superior, con la flecha, se aprecia la huella que llamó tanto la atención a los Mossos d’Esquadra de investigación cuando llegaron al sendero. Una marca que la jueza asegura en su auto de prisión que fue intencionada para simular un resbalón.LVEl caso Andic no ha hecho más que empezar, judicialmente hablando. Los destartalados juzgados de Martorell, en los bajos de unos bloques de viviendas, serán en los próximos meses escenario de multitud de idas y venidas. Durante todo el día de ayer, en los despachos de Cristóbal Martell se analizaba con lupa el sumario, cuyo secreto se levantó tras la detención. Y se empezaba a redactar la petición al juzgado de que el instructor de las diligencias, el que ha llevado el peso de la investigación, acuda al juzgado a defender esos indicios contra Jonathan Andic para los que la defensa ya tiene respuesta.Escribe y cuenta historias de la mala vida desde que empezó en el oficio del periodismo, desde los tiempos del fax. Autora de 'Desmontando el crimen perfecto'. Convive con dos perros, Simón y Lola; y con todo por aprender