La figura de la bruja Lola con sus velas negras fue un ícono de la cultura popular de los años 90; de hecho, por mucho tiempo se la referenció incluso después de su desaparición del ojo público. Su nombre real era Dolores Ponce y alcanzó una enorme popularidad gracias a sus apariciones en programas de televisión, especialmente en el exitoso 'Crónicas Marcianas', donde ejercía como colaboradora habitual con sus predicciones y rituales.Hoy, siete años después de su muerte, la bruja Lola vuelve a ganar protagonismo precisamente porque, hasta ahora, nadie sabía de su partida. Su puesta en escena rodeada de símbolos esotéricos y sus maldiciones continúan siendo muy comentadas, aunque nadie sabía de su paradero desde su última aparición en televisión en 2018 en el programa 'Cámbiame' de Telecinco.Su imagen era fácilmente reconocible: grandes collares y ropa llamativa. Uno de los aspectos que más contribuyó a su fama fueron sus predicciones sobre famosos y políticos. Algunas de ellas tuvieron gran repercusión mediática e incluso logró atinarle a una que otra. Lola también vendía amuletos, realizaba consultas privadas y participaba en eventos. Además de publicar su propio libro, 'Lola Montero: Memorias de una pitonisaSin embargo, con el paso de los años fue desapareciendo poco a poco del foco mediático. Se le vio en el programa '¿Dónde estás corazón?' (en 2004) con Jaime Cantizano y luego en 2017 cuando arremetió contra los timos de colegas dentro del medio: "Yo soy vidente, pero no soy ni estafadora, ni engaño. Yo cobraba, claro, pero no abusivamente".La bruja Lola perdió a su marido ese mismo año y cayó en una depresión que la llevó a la ruina. Según Álex Álvarez, reportero del programa 'El tiempo justo', "sus restos mortales pueden ser desenterrados porque la familia no está pagando las tasas del cementerio". Y es que, aunque Álvarez asegura que "ella tenía mucho oro y un piso maravilloso en una zona preciosa de Sevilla", "lo perdió todo".