NoticiaPurgatorio, infierno y redención de Leidy Gómez, quien sufrió los horrores de la desaparecida 'L', espantoso sector del vicio y la degradación.En el inframundo del Bronx, a Leidy la bautizaron como Kimora. Foto: Ricardo Rondón Chamorro29.05.2026 22:10 Actualizado: 29.05.2026 22:10

Leidy Johanna Gómez Baquero tiene 32 años, pero cuando se le oye narrar en detalle su impresionante historia, es como si cargara siete vidas a cuestas.En su tránsito de niña a adolescente, a Leidy la maldad le borró su inocencia: descubrió el odio antes que el amor; aprendió primero a manejar armas que a jugar golosa; leznas y ganchos de pelo para desguazar automóviles, desplazaron lápices de colores; a los 13 años se hizo madre en el infierno del Bronx, y se fue marchitando con el hollín graso del vicio, hasta tocar fondo.La conversación con Leidy empieza a fluir en un primer encuentro, en lo que hoy avanza como la restauración patrimonial del proyecto Bronx Distrito Creativo (BDC), a propósito de cumplirse 10 años de su intervención, en lo que fueron las tres cuadras más deprimentes y peligrosas de Bogotá, conocidas como la L, punto de acopio y 'sopladero' de todas las sustancias psicoactivas posibles, y escenario de torturas, secuestros, desapariciones, ritos satánicos, canibalismo y prostitución."Esta foto me la tomó una amiga en el Bronx, con una camarita que compré", dice Leidy. Foto:Ricardo Rondón Chamorro-Leidy, cómo fue a parar al Bronx.-Vengo de una familia que también fue un infierno: 7 hermanos de distintos hombres con problemas de licor y vicio. (A mi papá lo vine a reconocer después en el Bronx porque yo le vendía droga). El caso es que una noche mi mamá me sacó de la casa, en el barrio Perdomo, a un parque, porque ese día descalabré con una varilla a un tipo que me intentó abusar. Yo tenía 9 años y era rebelde, no me dejaba de nadie.Leidy explica que por ahí comenzó a torcerse su camino, cuando una mujer la rescató de su abandono y la llevó a vivir con ella al barrio Las Cruces. La mujer era una jíbara y el hombre con quien convivía, un desguazador de carros. Ambos la capacitaron en el menudeo de droga y en cómo desvalijar un automóvil en cuestión de segundos. Con ese "modelo" de pareja duró cuatro años, hasta que la mujer murió de cáncer. El ladrón desapareció, y Leidy fue a parar al Bronx.KimoraEn el infierno de la llamada L, Leidy cayó en manos de 'gancho' Homero, cabecilla de la temible organización delictiva que, por espacio de 12 años, lideró microtráfico, extorsión, secuestros, desapariciones, esclavitud sexual de menores, y prácticas tenebrosas como cuartos de piques, ritos satánicos y canibalismo.Allí dejó de llamarse Leidy Johanna Gómez Baquero. Con un pacto de sangre oficiado por una hechicera, la nombraron Kimora.-¿Cómo era la bruja? LEA TAMBIÉN -Una bruja negra de carne y hueso. Ella era la que rezaba a los ganchos, a los 'sayas', para que les fuera bien con el mal. Rezaba la droga, los billares, las chiquitecas, asistía los partos. La Negra recibió a mis dos hijos adentro. El primero lo tuve a los 13, recién me desarrollé como mujer. Al año siguiente nació la niña-Cómo fue tener dos hijos en semejantes condiciones.-A los 13 no sabía qué era el amor, pero sí el deseo. Si quería sexo, yo elegía con quien. Después lo desechaba. El papá de mis dos primeros hijos era un soldado que iba a comprar droga. Se llevó los niños cuando terminé de darles pecho, pero le enviaba plata para ayudar en la crianza. Hoy tengo dos niños pequeños con el hombre con quien vivo.A órdenes de Homero, Leidy fue entrenada en boxeo callejero y en el manejo de armas blancas y de fuego. El 'gancho' le confió el control del microtráfico y la dotó de 4 "fierros" (revólveres normales y hechizos), para que hiciera de espía de infiltrados, ladrones de droga y traicioneros, que desaparecían en los cuartos de pique, en canecas de ácido o de cemento, o en la alberca de 'Pepe', el cocodrilo ciego.-Qué tipo de drogas consumía.-De todas, pero me envicié más al bazuco, y toqué fondo. Me ponía paranoica. Soplaba hasta que me vencía el sueño. La única paz que se sentía en el Bronx, era la del sueño, y al despertar, un nuevo pipazo. Estuve un año en rehabilitación, en la Fundación La Luz, que quedaba en Chinauta.Operativo policial en la calle del Bronx Foto:CEET'Olla, La Reja'Era la madrugada del sábado 28 de mayo de 2016 cuando empezó el taca -taca de los helicópteros que sobrevolaban el Bronx. En la intervención participaron 2.500 efectivos de la policía y del CTI. Decomisaron droga al menudeo y pacas comprimidas, cajas y bultos de dinero en efectivo, armas de corto y largo alcance, y municiones. Fueron rescatados 130 menores de edad, y capturaron decenas de delincuentes.Aprovechando el alboroto de la toma, entre derrumbes y polvareda, Leidy puso pies en polvorosa. Se subió a uno de los camiones que transportaba parte del mundanal de habitantes que, entre ruinas, circulaba como zombies. Luego se reencontró con Michael, barrista de Millonarios, su pareja "del amor de verdad" -señala ella-, un muchacho que llegó al Bronx como todos: a buscar vicio.Leidy se fue con Michael su pareja, a "trabajar" el vicio a una 'olla' de Bosa conocida como 'La Reja'. La experiencia le favoreció hasta que el Tren de Aragua entró a imponer su gobierno criminal: microtráfico, fronteras y extorsión. Le advirtieron varias veces que tenía que trabajar para el Tren, pero ella, rebelde, se resistió. Entonces se lo hicieron entender a plomo.Empezaron con Michael, a quien le dieron 7 balazos, y en el hospital no le dieron esperanzas de vida. Pero, un mes después, reaccionó de un coma. El parte fue discapacidad múltiple irreversible.Pepe, el cocodrilo del Bronx en Bogotá Foto:Archivo particular"Yo en la inmunda, confundida, en pandemia, con mi esposo todavía en el hospital, sin saber para dónde coger, con un hijo de 4 años y otro en la barriga. Me tocó salir corriendo con el niño de donde vivía y buscar en otro barrio. Si embargo, me hicieron 3 atentados. No pudieron conmigo", confiesa Leidy."Cómo estaría de desesperada, que un día se acercó una señora, puso su mano en mi hombro, y me dijo 'cálmese, respire profundo, entréguele su dolor a Dios, y tenga fe'. Eso me tranquilizó. La señora, como enviada de Dios, se llama María Elena Castro González, del voluntariado de la Fundación MAS (Misericordia, Amor y Servicio), de la Casa sobre La Roca, para hospitales de Bogotá. A ella le debo gran parte mi transformación".Una vida dignaLeidy cuenta que empezó de ceros su nueva vida, y que hizo una suerte de pagamento para limpiar todo lo malo que había hecho: "Me fui al río Bogotá. Boté las armas al agua. Pedí perdón a Dios, y prometí, por mis hijos, por mi pareja, por mi vida, sacar de mi la mujer buena que la maldad no me había permitido ver”.En 2022, Leidy Johanna se inscribió en la Manzana de Cuidado de Bosa (sistema distrital de protección, educación, orientación legal y psicológica, y capacitación micro empresarial), el programa comunitario gratuito más relevante de la alcaldía de Claudia López. LEA TAMBIÉN El logro más importante que consolidó Leidy como cuidadora de Bosa, fue su validación de primaria y bachillerato en un año. Michael también salió favorecido con ese diploma. Leidy enseña fotos de la graduación.Un día recibió una llamada de doña María Elena, su hada madrina. Era para proponerle un trabajo en servicios generales en La Casa sobre la Roca, una de las mega iglesias cristianas más influyentes de Colombia.Leydi lleva trabajando dos años en dicha institución religiosa. Está estudiando Cocina Internacional, Pastelería y Servicio al Cliente en el SENA y sueña con tener su propia marca. Ricardo Rondón ChamorroEspecial para EL TIEMPO Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.