El 1 de junio se celebró el Día del Niño, instituido por la Sociedad de la Liga de las Naciones en 1924, en la Declaración de los Derechos del Niño, para que todos tengamos presente que los infantes también tienen derechos y que debemos protegerlos y velar por su desarrollo integral. Fue una reacción, tardía, a la primera conflagración mundial (1914-1918) y sus devastadoras consecuencias, que afectó, sobre todo, a los más débiles, niños y adolescentes que vivían en las zonas asoladas por el conflicto. En 1954, la ONU recomendó que cada país dedicara un día determinado a la infancia.Han pasado 108 años desde que se declaró aquella conflagración y ha transcurrido ¡un siglo! desde que se hizo la proclamación sobre la atención y protección que debemos dar a los más vulnerables. Pero debemos recordar al mundo que existe esta proclama y que los derechos de los menores están dormidos en el papel porque, a la fecha, las guerras arrojan más de 17.000 infantes muertos en la de Gaza, que lleva ya dos años, según reportes de Unicef, sin que sea una cifra exacta porque se desconoce cuántos miles están desaparecidos y cuántos sepultados bajo los escombros. Y de los sobrevivientes, ¿cuántos han perdido a sus padres y familias?, ¿cuántos están desplazados, hambrientos, sin techo, carentes de agua, pan, abrigo, abrazos, amor, desprovistos de todo? ¿Y cuántos, en similares condiciones, en la guerra de Ucrania? Según Unicef, hay 2.200 menores heridos y 19.500 desplazados hacia Rusia. En la de Oriente Medio, Unicef reporta 216 niños muertos y 1.767 heridos en Irán, por ataques a centros educativos y graves daños en infraestructuras civiles, como hospitales y escuelas. En el Líbano, hay 200 menores fallecidos, 806 heridos y 400.000 desplazados.En el resto del planeta: más de 3 millones de niños menores de 5 años mueren anualmente por causas relacionadas con la desnutrición, y de 35 millones a 43 millones por desnutrición aguda.En Ecuador, la desnutrición crónica infantil afecta al 20,1 % de los niños menores de 2 años. Según Unicef, uno de cada dos menores de 5 años sufre maltrato físico o psicológico, y cerca del 40 % recibe un trato violento de parte de sus padres. Entre enero de 2018 y junio de 2023 se denunciaron más de 52.000 casos de abuso infantil. La violencia en las escuelas alcanza un 26 %. Un alto porcentaje de la violencia física y abusos sexuales se origina en el núcleo familiar. Más de 15.700 procesos judiciales por delitos cometidos contra menores se registra en el CNJ. Al menos 450.000 niños y adolescentes (entre 3 y 17 años) no están escolarizados, por el trabajo infantil y la violencia e inseguridad relacionadas con el crimen organizado. Más de 3.000 niños y adolescentes han sido reclutados por mafias y se ha incrementado la vinculación de niñas y adolescentes mujeres para explotación sexual. Unicef reporta que, entre 2019 y 2024, los homicidios en este grupo crecieron un 627,5 %, que refleja no solo el nivel de exposición al peligro, sino también cómo esta violencia interrumpe su acceso a derechos fundamentales, como la protección, la educación y la salud.Ante estas crueles cifras, ¿no creen que estamos en deuda con los niños y adolescentes? (O)