El fallido director científico del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), Raúl Rabadán, ha explicado este miércoles a la plantilla que ha decidido no asumir su cargo al frente de la institución porque la considera inestable, politizada y marcada por controversias continuas.Rabadán debería haber tomado el mando científico del mayor centro de cáncer de España en mayo. El constante goteo de informaciones sobre corruptelas, luchas intestinas y la pérdida de reputación le llevaron a prolongar su confirmación durante meses hasta que, este lunes a mediodía, comunicó formalmente al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, dirigido por Diana Morant, que no asumirá el cargo. Ha sido el último golpe a un organismo que lleva casi dos años sumido en la peor crisis desde que echó a andar a principios de los años 2000.En una carta enviada a los científicos del centro, a la que ha tenido acceso EL PAÍS, Rabadán explica que su abandono es una “decisión meditada y nada sencilla”. “El contexto institucional presente, marcado por controversias continuas, una elevada exposición pública, la politización de los asuntos internos de la institución, la polarización y ruido mediático y un clima de incertidumbre, no ofrece en este momento las condiciones de estabilidad necesarias para liderar con garantías mínimas un proyecto de transformación de la magnitud que vosotros y el centro merece”, ha escrito.En la misiva, el científico apunta a que el organismo está seriamente comprometido para funcionar correctamente. “Estoy convencido de que instituciones como el CNIO necesitan marcos sólidos de gobernanza, un pacto de Estado que garantice la estabilidad presupuestaria y respaldo institucional duradero, al margen de coyunturas políticas”, señala. “La investigación en cáncer exige visión a largo plazo, serenidad y confianza, porque su misión trasciende cualquier circunstancia temporal”, añade el científico. [Noticia en elaboración, habrá actualización]