Lo que parecía una bendición se ha convertido en una auténtica pesadilla. Un agricultor brasileño empezó a cavar en busca de agua para cubrir el consumo diario de su explotación agraria. Al alcanzar los 40 metros de profundidad, Sidrônio Moreira descubrió que brotaba un líquido mucho más oscuro y denso que el agua, era petróleo. A primera vista, el hallazgo parecía una bendición. El petróleo es mucho más caro y escaso que el agua, por lo que su venta podría ser mucho más lucrativa que la actividad principal de la finca de la que es propietario. Sin embargo, la legislación brasileña ha convertido lo que parecía un sueño en una pesadilla que todavía no ha terminado y que amenaza con llevar a la ruina a este agricultor.Moreira, que tiene ya 63 años, buscaba soluciones (todo ocurrió en 2024) a los problemas de escasez de agua en su explotación agrícola. La solución lógica era cavar un pozo con la esperanza de encontrar cerca la capa freática y, por tanto, alguna acumulación de agua subterránea con la que complementar los recursos hídricos que ya posee la finca. Pero no había agua, había petróleo. Parece cuando menos curioso que grandes petroleras e ingenieros no logren encontrar en ocasiones petróleo en lugares muy estudiados, mientras que un simple agricultor haciendo un pozo haya logrado extraer crudo.