La coca�na que llega a ciudades como Madrid, Nueva York y Dub�i probablemente sali� de un territorio minado de violencia. La planta con la que se elabor� creci� en la selva. Fue cosechada por campesinos -llamados 'raspachines'- a los que se les hinchan las manos al arrancar sus hojas. Empaquetadas en bolsas que pesan hasta 90 kilos que encorvan a quienes la transportan. Pasadas por trituradoras y sumergidas en barriles que huelen a gasolina. �Esta soluci�n se secar�, se solidificar� y se convertir� en pasta; estar�amos ya a un paso de la coca�na pura�, resume el periodista Toby Muse en Kilo. El mundo secreto de los c�rteles de la coca�na (Capit�n Swing).Muse se traslad� en el a�o 2000 a Colombia para cubrir desde el frente la guerra contra el narcotr�fico. Residi� en el pa�s durante 15 a�os y para evitar suspicacias por su labor investigadora siempre aclaraba que ten�a pasaporte brit�nico para no quedar al descubierto que tambi�n ten�a ciudadan�a estadounidense. A�n as�, durante su estancia por Latinoam�rica era visto como un �gringo� entre cocaleros, paramilitares y narcotraficantes.Este periodista, que ha publicado sobre este tema en New York Times, Vice y The Guardian, dibuja en Kilo el camino de la coca desde que se produce hasta que se vende como un polvo blanco. Hablamos de muertes, codicia y riquezas vol�tiles. Un relato que llega a Espa�a 10 a�os despu�s de su publicaci�n. Ahora los protagonistas del libro podr�n leerlo en su idioma original. �Es una alegr�a que las personas que me ayudaron vean que dibuj� un perfil honesto de su regi�n. Los criminales no podr�n decir que he sido injusto�, sostiene Muse.El autor escribe como hablan los protagonistas de su libro: con dureza, precisi�n y con una crueldad que se vuelve tolerable por su repetici�n. Las p�ginas est�n llenas de historias protagonizadas por los personajes m�s diversos: menores de edad reclutados para vender o matar, venezolanos que escaparon de la crisis de su pa�s y ahora trabajan en Colombia en la producci�n de coca con el objetivo de ayudar a sus familias, polic�as convertidos en traficantes, un sacerdote que sabe mucho pero poco dice -para cuidar al pr�jimo, a s� mismo y a su perro-, mujeres que se ven forzadas a prostituirse con miembros de distintas bandas en una misma noche, m�dicos que curan impactos de bala y cortes de machete. En definitiva, una sociedad entera sumida en las miserias del narcotr�fico.El negocio de la droga provoca miles y miles de muertes. Esta realidad se refleja en las cifras: seg�n el centro de an�lisis de InSight Crime, en 2025 se registraron 13.726 asesinatos en Colombia, la mayor�a debido al narcotr�fico. En el pa�s operan al menos nueve guerrillas dedicadas a la coca. En estos territorios mandan ellos. Se enfrentan entre s� y contra el Ej�rcito. Muchos de sus integrantes detonan bombas, realizan secuestros, reclutan ni�os, violan mujeres. Y, por supuesto, matan.A Muse, l�gicamente, tambi�n le preocupa la expansi�n del narcotr�fico por todo el mundo. �Las mafias ya est�n infiltradas en lugares como R�terdam y hay sicarios adolescentes en Francia�, advierte. Espa�a tampoco est� a salvo. Nuestro pa�s es un punto estrat�gico clave para el narcotr�fico mundial debido a su ubicaci�n y los v�nculos con Latinoam�rica, adem�s de ser un punto de paso hacia el resto de Europa, tal como indica el �ltimo informe de Seguridad Nacional. �Las mafias se han vuelto m�s fuertes tras ganar tanto dinero en sitios como Espa�a o Inglaterra�, apunta Muse. Y se�ala: �La coca�na es un ciclo garantizado. Hay un momento dorado donde todos ganan, pero siempre llega la etapa de la violencia, en la que las mafias no quieren compartir�.Para saber m�s�No s� cu�l es la soluci�n para frenar el narcotr�fico, pero lo que estamos haciendo no est� funcionando�, alerta el autor. Para �l, el mercado negro �es lo que mata, pero la mayor�a no est� de acuerdo con que se pueda comprar coca�na en una farmacia�. Adem�s, cuestiona: �Siempre miramos la oferta y nunca a la demanda. �Cu�ndo fue la �ltima vez en Espa�a que se vio una campa�a para prevenir el consumo?�.A lo largo del libro, Muse se pregunta: "�Se puede derrotar la coca�na mientras los pa�ses m�s ricos siguen compr�ndola?". Seg�n el Informe Europeo sobre Drogas 2025, un 13% de espa�oles ha tomado coca�na al menos una vez en su vida, un m�ximo hist�rico y la cifra m�s alta de la Uni�n Europea. Adem�s, el 2,5% de la poblaci�n asegura que consume con frecuencia, seg�n el Ministerio de Sanidad. En el resto de Europa, la media es del 1%.Por su parte, el reportero es consciente de que si pudo informar sobre lo que pasa en Colombia fue porque tuvo el permiso de los narcotraficantes. La investigaci�n sobre el terreno para este libro dur� 10 a�os. �Tuve que ganarme su confianza, que vieran que nadie ir�a a la c�rcel por un reportaje m�o�, afirma. Gracias a eso pudo acceder a los laboratorios clandestinos de La Gabarra y el Catatumbo, a las plantaciones cocaleras de Tumaco (la capital mundial de la coca), a un asesino por encargo en San Pedro y a uno de los capos de los narcotraficantes en Medell�n, entre otros. �No s� qu� esperaban a cambio, los narcos siempre buscan su beneficio. Yo creo que el capo disfrutaba de hablar conmigo sobre pol�tica, algo que no pod�a con los sicarios�.Un helic�ptero sobrevuela sobre un campo de coca en TumacoToby MuseAquellos que recolectan coca no se vuelven ricos. Cuarenta kilos recogidos en una jornada pueden suponer 13 d�lares, y la cosecha no es infinita, cuenta el autor. Sin embargo, la coca crea un mayor volumen de trabajo que otros cultivos y sostiene la econom�a de pueblos enteros. En Colombia, muchos ni�os solo pueden anhelar ser integrantes de un c�rtel.�Me ha sorprendido la cantidad de personas que quiere salir de este negocio porque la ganancia no es la de antes. Muchos cocaleros est�n dispuestos a escuchar una propuesta real, pero va a costar mucho dinero sacar a los campesinos de este negocio�, asegura. Y detalla: �Si una familia siembra caf�, va a exigir todos sus derechos. Hoy los cocaleros no exigen nada porque viven en la clandestinidad. Est�n en zonas donde no existen puentes ni carreteras. En los lugares que visit�, son los que pagaron para construir una escuela�."No s� cu�l es la soluci�n para frenar el narcotr�fico, pero lo que estamos haciendo no est� funcionando"Toby Muse vivi� m�s de 15 a�os en Colombia para cubrir la guerra contra las drogas desde el frenteLos gobiernos, los polic�as y el Ej�rcito dan batalla en la guerra contra las drogas. Estados Unidos es uno de los pa�ses involucrados en su erradicaci�n desde 1970. Sin embargo, est� lejos de ganar la guerra contra las drogas. Seg�n el Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Il�citos (SIMCI) de la ONU, la producci�n de coca�na ha aumentado un 80% en una d�cada, pasando de 290 toneladas en 2013 a 2.664 en 2023. �Gustavo Petrono es un narco, es un revolucionario. Tuvo como propuesta principal la paz total, pero estamos a punto de llegar al final de su presidencia y no hemos visto un gran avance. Tampoco lo logr� el Gobierno anterior�, denuncia el periodista.Cuando se habla de la guerra brotan los ejemplos de los casos que inundan la actualidad, de Ir�n a Ucrania pasando por Gaza. Pero en Colombia tambi�n hay un contexto b�lico. Muse lo se�ala al escribir sobre las minas terrestres colocadas para proteger las plantaciones de coca, las peleas por territorios, los asesinatos a mansalva, los narcos convertidos en soldados. �Llevamos m�s de 50 a�os con esta guerra en la que hay aviones de combate, coches bomba y masacres�, remarca Muse: �Como no se est�n muriendo tantos en Estados Unidos ni en Europa, dejan que sea un problema de Colombia�.El libro tambi�n habla sobre las historias del legendario Pablo Escobar, de Diego Murillo Bejarano -conocido como Don Berna- y de Daniel 'el Loco' Barrera. Retrata la belleza colombiana que convive con la pobreza que castiga a sus habitantes y los lleva al abismo. Pone en evidencia la contradicci�n de los narcos y sicarios con la religi�n: le piden a la Virgen que no los desampare y, al mismo tiempo, que bendiga sus balas. Permite ver a los que cobran 300 d�lares por matar, el trabajo de los polic�as enviados a los rincones m�s oscuros de la selva, a los vecinos que observan los tiroteos mientras beben cerveza, a aquellos que, al ver a una persona muerta, piensan: �Algo habr� hecho�. �Con este libro, quise decirles a los lectores: as� se siente este hurac�n de violencia, sexo y drogas. Esto es la guerra contra las drogas�, comenta el periodista.
De la hoja a la raya, el sanguinario viaje de la coca�na: "As� se siente este hurac�n de violencia, sexo y drogas"
La coca�na que llega a ciudades como Madrid, Nueva York y Dub�i probablemente sali� de un territorio minado de violencia. La planta con la que se elabor� creci� en la selva....










