Marc Giró arrancó Cara al Show con un suspiro y una misión clara: levantar el ánimo de la izquierda española. El presentador repasó el goteo de casos judiciales y desencuentros internos que, a su juicio, explican el desánimo progresista. Antes de entrar en materia, se permitió un: "¡Ay, diosito!".Para la ocasión contrató a Lole Ibárruri, animadora profesional de izquierdas, que entró al plató masticando chicle. Llegó, según ella misma, un poco cansada: "Son muchos años ya animando, y si no es una cosa es la otra. Si no es el cuñado es la prima; si no, la hermana".Giró anunció entonces su "paquete de medidas para recuperar la alegría de vivir". La primera: abrazar las contradicciones. "También puedes comer bollería industrial, que no pasa nada. Y recuerda que pedir un Glovo no te hace esclavista", apuntó. La segunda fue un recado directo: "Tú a lo tuyo, cariña. Zapatera, a tus zapatos".También pidió dejar de estar permanentemente enfadada. "Tu hiperexigencia de izquierdas no te sienta bien a ti ni le sienta bien al país", advirtió. Fue enumerando todo lo que tampoco convence al votante más exigente: el PSOE, Podemos, los sindicatos, Bad Bunny por Zara o Lamine Yamal por ondear una bandera de Palestina.El remate llegó con un escenario hipotético: que la ultraderecha gobernara España. "Mírale el lado bueno: Iker Jiménez podría descansar por fin y volver a desentrañar el misterio de las caras de Belmez", zanjó. Lole, mientras tanto, imitaba a un perro rabioso.