La economía española sigue a velocidad de crucero a pesar de la guerra de Irán y la fuerte subida de los precios del petróleo y el gas. En mayo, las afiliaciones a la Seguridad Social aumentaron en 64.000 empleos, similar al promedio de los dos meses anteriores, y, de continuar a ese ritmo, se crearían en el próximo año 750.000 empleos, casi un 50% más que en los últimos meses. ¿Cómo puede un país que tiene un Gobierno que no gobierna y que lleva tres años sin presupuestos, con una grave crisis institucional y, de nuevo, con casos de corrupción vinculados al Gobierno y al partido que gobierna, crear tanto empleo? El gasto en España está muy descentralizado en las comunidades autónomas y el Gobierno central cada vez influye menos en la actividad económica. Su misión es regular y legislar, y las leyes anteriores a 2023 son suficientes para que las empresas decidan seguir contratando. La variable diferenciadora con el resto de países europeos es la llegada de inmigrantes y que la población crezca un 1% anual, pero eso no es suficiente para explicar el fenómeno. Según la Agencia Tributaria, el consumo privado creció un 6,5% anual en el primer trimestre y eso implica que el crecimiento del consumo por habitante es superior al 5% en España. El crecimiento del empleo es próximo al 3% y, hasta febrero, los salarios crecían por encima de la inflación. Desde que estalló la guerra en marzo, la inflación ha subido, aunque menos de lo esperado, y los salarios han moderado su crecimiento, según la Agencia Tributaria. Por lo tanto, lo normal es que el consumo y el empleo moderen su crecimiento en los próximos meses. Siguen llegando más turistas y crece, sobre todo, el turismo americano, tanto de EEUU como de Latinoamérica, y tienen un gasto por turista y día muy superior al europeo. Eso también ayuda a explicar el crecimiento tan brutal del consumo en España. ¿Dónde se crea empleo? Principalmente en Madrid, donde se crea uno de cada cuatro empleos que se generan en España. En el último año, Madrid creó el doble de empleos que Barcelona y diez veces más que el País Vasco. Desde la España periférica se asocia el éxito de Madrid al efecto capitalidad. Madrid es capital de España desde 1561 y, desde 2010, los funcionarios en la Administración General del Estado han caído más del 10%. Madrid es un hub global de servicios de alto valor añadido y es una máquina de generar talento en sus universidades y atraer talento del resto de España, ya que aquí se pagan mayores salarios. La mitad de los salarios por encima de 60.000 euros, que generan casi un tercio de la recaudación del IRPF, están en Madrid. La ciudad tiene problemas de congestión, principalmente de vivienda y deterioro del transporte público, y su área metropolitana no para de expandirse. En las provincias de Toledo y Guadalajara, el empleo crece un 4% y un 3% respectivamente, y el área ha empezado a expandirse a Segovia, donde el empleo también crece al 3%, gracias a la proximidad y la conexión de alta velocidad en las tres provincias. La influencia llega hasta la ciudad de Valencia, que es el puerto que abastece Madrid y donde los contenedores de importación han crecido un 15% en el último año. Valencia también tiene excelentes universidades, igual que Málaga, y son también hubs de servicios globales; por eso el empleo crece con fuerza en ambas ciudades. El turismo urbano no para de crecer y Madrid es parada obligada, desde donde los turistas deciden visitar el resto de España. ¿En qué sectores crece más el empleo? El sector agrícola es el más dinámico, con un crecimiento anual del 8%, el triple que el total. Las lluvias aumentan la producción agraria y España tiene una agricultura cada vez con más porcentaje de regadío, más tecnificada y más eficiente, y es la reserva de soberanía alimentaria de Europa. El segundo sector donde más crece el empleo es la construcción, con un 6% anual, más del doble que el promedio. La escasez de vivienda desde la pandemia ha activado un ciclo de construcción muy intenso. En el sector del agua, el empleo crece un 5%, muy influenciado por los fondos Next Generation, que concentraron su ejecución en este sector en el último año. Europa nos ha concedido más de 60.000 millones que no computan en déficit ni en deuda pública española y que han ayudado a crear miles de empleos. Opinión TE PUEDE INTERESAR España crece, pero no avanza Juan Rivera Otro sector muy dinámico es el de los medios, cada vez más digitales y con una explosión en el consumo de contenidos, principalmente para los jóvenes, y el empleo en ese sector crece el doble que el promedio de la economía. La educación y la sanidad públicas se saturan y hay una explosión de inversión privada, y el empleo en ambos sectores crece un 4%. Ambos también son negocios de exportación de servicios, especialmente la sanidad para extranjeros que prefieren venir a España, principalmente para hacer rehabilitaciones, aprovechar el mejor clima y el menor coste. Por ejemplo, el Gobierno noruego tiene un convenio en Alicante con varios hospitales privados para tratar a enfermos que son más felices aquí, con sol, y se recuperan antes a menor coste que allí. La exportación de educación se concentra principalmente en Madrid, donde miles de extranjeros, principalmente latinoamericanos, vienen a nuestras universidades aprovechando su alta calidad, la lengua española, la seguridad, el menor coste que en EEUU y el grave error de Trump de perseguir al extranjero. En Cataluña, País Vasco y Valencia decidieron que sus universidades formaran en sus lenguas y han perdido el gran valor económico que supone el español, la segunda lengua materna más hablada del mundo. Estar dentro de una unión monetaria y compartir tipos de interés con países que están deprimidos y no crecen supone que los tipos del BCE sean muy inferiores a los que la economía española necesita para crecer de manera estable. Eso genera problemas de inflación salarial, pero principalmente de vivienda. Los bancos españoles, a diferencia de 2007, tienen exceso de depósitos, prestan a los tipos más bajos de Europa a empresas y familias, el crédito hipotecario crece un 4% y el de consumo un 10%. Esto es clave para entender el crecimiento diferenciado del empleo en España. Opinión TE PUEDE INTERESAR España va bien José Carlos Díez España ha demostrado ser una economía muy dinámica desde 1959, cuando se abandonó la política proteccionista y nos convertimos en una economía abierta. El problema es el tipo de empleo que se genera, la productividad y los salarios. El INE publicó recientemente la estructura salarial de 2024. Desde 2018, cuando llegó este Gobierno, la situación de precariedad ha empeorado sobre una situación ya mala de partida. El 16% de los trabajadores se concentra en el tercio de salarios precarios, tres puntos más que en 2018, y el salario más frecuente, en euros, es inferior al que existía cuando Pedro Sánchez llegó a la Moncloa. Desde 2018, la inflación ha subido casi un 30% y el precio de la vivienda más del 50%, y esos trabajadores son mucho más pobres que hace ocho años. Hay un grave problema de género que ha empeorado con una ministra de Trabajo mujer y que viene del mundo sindical, ya que dos de cada tres trabajadores con salarios precarios son mujeres. Y lo que está distorsionando todo es la llegada masiva de inmigración, y todo es susceptible de empeorar en los próximos años con la regularización de inmigrantes. Un español cobra un salario un 50% superior al de un inmigrante. España tiene un modelo de crecimiento que no funciona desde hace 25 años y necesita resetearse. Es necesario aumentar la innovación y la tecnología que incorporan nuestras empresas en la producción de bienes y servicios, aumentar el valor añadido generado y, solo así, será posible que suban los salarios, manteniendo la rentabilidad necesaria del capital para continuar invirtiendo y creando empleo. La prioridad es resolver la grave crisis de gobernabilidad desde 2023, en la que el Gobierno ha sido incapaz de aprobar ningún presupuesto.