La marcha de Alexia Putellas del FC Barcelona da pie para algunas reflexiones sobre la sociedad que estamos construyendo y viviendo.

Estresante. “Me he vaciado”, afirmó la futbolista para justificar su partida; lo mismo que dijo en su día Pep Guardiola. “Me he gastado”, explicó Carlos Alsina al anunciar días atrás que dejaba el tramo informativo, de gran audiencia e influencia, del programa matinal de Onda Cero. Estas personas, como las demás, tendrán sus momentos buenos y malos, pero convendremos en que los tres casos son ejemplos de carreras profesionales exitosas, hasta envidiadas por muchos. Seguro que ir de fracaso en fracaso debe de ser más extenuante.

Entonces, ¿a qué viene esa infelicidad?, ¿nos exige demasiado este mundo actual o nos autoexigimos por encima de lo que podemos soportar? Habrá quien esta exigencia vital le sea ajena, pero se escucha a menudo a gente que se declara estresada y quemada incluso en trabajos que no parecen tan absorbentes o en los que no se expone uno tanto. Y hay quienes la vida personal por sí sola ya les estresa. Algo estamos haciendo mal.

Alexia Putellas el día de su despedida del Barça

Andreu Esteban