Los medios vaticanos tendrán un nuevo jefe. O mejor dicho, una nueva jefa. Se llama Montserrat Alvarado, mexicana de nacimiento y estadounidense de adopción, y será la nueva prefecta del Dicasterio para la Comunicación, a partir del 1 de noviembre. Por primera vez, una mujer dirigirá la galaxia mediática de la Santa Sede. Además, será la primera laica elegida para ocupar en solitario el cargo de prefecta. Alvarado estará al frente de uno de los mayores “ministerios” vaticanos, del que dependen Vatican News, Radio Vaticana, L'Osservatore Romano, Vatican Media, la Oficina de Prensa de la Santa Sede, la Librería Editora Vaticana, la Tipografía Vaticana y la Filmoteca Vaticana.La sorpresa fue grande este martes entre los muros leoninos, cuando comenzó a circular la noticia de que habría un nombramiento para sustituir a Paolo Ruffini, de 70 años, periodista con una larga trayectoria en la RAI, la televisión pública italiana, y al frente de la comunicación vaticana desde 2018. El asombro aumentó cuando el boletín del mediodía reveló la identidad de Alvarado, actual directora de EWTN, un poderoso grupo de comunicación católico de orientación conservadora que, antes de su llegada, se había enfrentado duramente al papa Francisco.Nacida en Ciudad de México, Alvarado, a la que muchos en el entorno eclesial llaman simplemente “Montse”, estudió en la Florida International University y en la George Washington University. Entre 2009 y 2023 ocupó puestos de responsabilidad en el Becket Fund for Religious Liberty, una organización sin ánimo de lucro que, según explica en su página web, defiende la libertad religiosa de todas las confesiones, “desde los anglicanos hasta el zoroastrismo”. También colabora con el Comité para la Libertad Religiosa de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos.La estrategiaLa elección de Alvarado se interpreta como un gesto de apertura de León XIV hacia sectores católicos conservadores de EE. UU.Su llegada a EWTN se produjo en 2023, aunque en una fase en la que la tensión con Bergoglio ya había disminuido respecto a años anteriores. Aun así, el recuerdo de aquellos enfrentamientos sigue presente. Durante un encuentro con jesuitas en Eslovaquia en 2021, Francisco denunció la existencia de una “gran cadena de televisión católica que habla continuamente mal del Papa” y añadió: “También es obra del diablo”.La elección también parece reflejar la voluntad de León XIV de tender puentes con sectores eclesiales que durante el pontificado de Francisco habían quedado a menudo en los márgenes.“Aunque este nombramiento ha sido inesperado, lo recibo con el sincero deseo de servir al Santo Padre al comienzo de su pontificado”, afirmó Alvarado en una primera declaración difundida por Vatican News. “Agradezco a Paolo Ruffini su liderazgo y espero continuar, con amistad y esperanza, la importante tarea de fortalecer el Dicasterio para que siga sirviendo a la Iglesia en Roma y en todo el mundo, comunicando a Cristo al mundo”.El pasado septiembre, Alvarado fue recibida en audiencia por León XIV junto al arzobispo de Filadelfia, Nelson Pérez, quien la definió como “una joven líder católica vibrante, inteligente y curiosa”.Ruffini, por su parte, se despidió con una carta dirigida a los trabajadores del dicasterio. “He entrado en el último tramo de la carrera y pronto, al haber alcanzado los 70 años, la edad prevista para la jubilación, pasaré el testigo a Montserrat Alvarado como próxima prefecta”, escribió. “Nos conocemos bien y en los próximos meses trabajaremos estrechamente juntos, en el espíritu de comunión que nos une en la Iglesia”.
El Papa nombra a la primera mujer al frente de la comunicación vaticana procedente de la cadena que más chocó con Francisco
La mexicana Montserrat Alvarado, actual directora de EWTN, será la primera laica en dirigir en solitario un dicasterio y asumirá el control del conglomerado mediático de la Santa Sede
León XIV designa a Montserrat Alvarado (EWTN) prefecta de Comunicación vaticana desde noviembre; primera mujer y laica en el cargo. El nombramiento abre hacia católicos conservadores estadounidenses, reconciliando facciones eclesiales marginadas durante el pontificado de Francisco.











