NoticiaEl primer hecho se registró hacia las 10:00 p. m. en el barrio Ciudad Bonita. El segundo hecho ocurrió hacia las 11:30 p. m. en Ciudad Cortissoz.Arriba, Gustavo Rodríguez Charris (28 años); Abajo, Miguel Olivero Álvarez (30 años). Foto: Redes sociales02.06.2026 12:17 Actualizado: 02.06.2026 12:17

La noche del lunes 1 de junio dejó en Soledad dos homicidios con un elemento en común: las víctimas se dedicaban al cobro diario. Ocurrieron con apenas hora y media de diferencia, en barrios distintos y bajo circunstancias que, en apariencia, no están conectadas entre sí. LEA TAMBIÉN Sin embargo, ambos hechos se inscriben en la misma realidad de exposición permanente a la violencia de quienes operan dentro del engranaje del llamado “gota a gota” o ‘pagadiarios’, una economía ilegal profundamente arraigada en el área metropolitana de Barranquilla.El primer casoEl primer hecho se registró hacia las 10:00 p. m. en el barrio Ciudad Bonita, donde fue atacado a tiros Miguel Ángel Olivero Álvarez, de 30 años. Según el reporte de la Policía, el hombre se encontraba en su vivienda cuando una persona lo llamó desde la calle. Al salir a atender el llamado, fue abordado por un sujeto en motocicleta que le disparó en repetidas ocasiones.Miguel Olivero Álvarez había pertenecido a una banda delincuencial. Foto:Redes socialesGravemente herido, Olivero fue trasladado en una motocicleta a un centro asistencial, donde falleció minutos después. De acuerdo con familiares, el cobradiario había manifestado días antes que estaba siendo amenazado por un hombre conocido con el alias de ‘Primon’, un dato que ahora forma parte de las primeras líneas de investigación.Sobre su historial, las autoridades indicaron que registraba 11 anotaciones en el Sistema Penal Oral Acusatorio (SPOA) por delitos como homicidio agravado, concierto para delinquir, porte ilegal de armas y hurto, además de una captura en 2023 por concierto para delinquir.De hecho, esas investigaciones permitieron conocer que apenas estaría incursionando como cobradiario, ya que hasta hace poco estaba asociado al alias de ‘Cejas’, siendo además un presunto ex integrante de ‘Los Pirañas’.El segundo casoEl segundo hecho ocurrió hacia las 11:30 p. m. en el barrio Ciudad Cortissoz, en el exterior del billar ‘Singapur’. Allí fue asesinado Gustavo José Rodríguez Charris, de 28 años, quien también se desempeñaba como cobradiario.Gustavo Rodríguez Charris trabajaba como cobradiario. Foto:Redes socialesEn este caso, el contexto es distinto. De acuerdo con la Policía, el ataque armado iba dirigido contra otra persona que se encontraba en el lugar y cuya identidad no ha sido establecida. Según testigos, la víctima se encontraba comiendo cuando un hombre que caminaba por la zona abrió fuego de manera indiscriminada.En medio de la acción sicarial, Rodríguez Charris fue alcanzado por los disparos y murió en el sitio, lo que lo ubica como una presunta víctima circunstancial dentro de un atentado con objetivo diferente.Las autoridades confirmaron que cuentan con al menos tres videos de cámaras de seguridad, piezas que serán clave para reconstruir la dinámica del homicidio e identificar a los responsables.Un oficio en el centro de disputas criminalesMás allá de la aparente desconexión entre ambos casos, los dos homicidios remiten al mismo universo de los cobradiarios, una actividad extendida en casi todos los barrios de Barranquilla y su área metropolitana, pero operada en condiciones de ilegalidad y bajo control de estructuras criminales.Las bandas ven en el negocio una renta ilícita tan lucrativa como el microtráfico. Foto:Archivo EL TIEMPOEl “gota a gota” funciona a partir de un sistema territorial no formalizado. Cada sector tiene rutas asignadas que delimitan quién puede prestar dinero y quién puede cobrarlo. Esas rutas no solo representan recorridos, sino ingresos constantes en efectivo. En ese contexto, cada cobrador es, en la práctica, un activo económico.En ciudades como Barranquilla y municipios vecinos como Soledad, estas rutas son vigiladas por estructuras como Los Costeños y Los Pepes, grupos que han encontrado en el cobro diario una fuente de financiación comparable al microtráfico.Aunque socialmente se ha normalizado como una alternativa para quienes no acceden al sistema financiero formal, el “gota a gota” es una actividad ilegal en Colombia. El artículo 305 del Código Penal tipifica la usura como delito cuando se cobran intereses por encima de los límites permitidos, con penas de prisión y multas significativas.Esta condición genera una paradoja, pues quienes trabajan en este sistema no recurren a las autoridades para denunciar amenazas o extorsiones, pues hacerlo implicaría reconocer su participación en una actividad ilícita. Esa falta de canales de protección institucional los deja en una zona gris donde el riesgo es permanente.Los dos homicidios ocurridos en Soledad, en menos de dos horas, no necesariamente responden a una misma cadena de hechos, pero sí a un mismo contexto estructural. LEA TAMBIÉN Ambos reflejan el mismo escenario de un oficio que opera a cielo abierto, con altos niveles de circulación de dinero, bajo reglas impuestas por la violencia y que acaba de dejar dos muertes violentas más.También te podría interesar:#eltiempo #NoticiasColombia #ÚltimaHora Foto:EL TIEMPO Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.