En el acto de clausura del Congreso de las Juventudes Socialistas, el presidente Pedro Sánchez quiso transmitir una energía de supervivencia y un mensaje que pretende actuar como una transfusión de esperanza para un electorado, el socialista, visiblemente tocado por la acumulación de indicios pestilentes. Pensado para proveer de titulares la máquina de la actualidad y contrarrestar la rabia de sus adversarios, el discurso incluyó referencias al presidente José Maria Aznar y a los que llamó marrulleros (que, en catalán, podríamos traducir como maules ). De Aznar dijo que está sobrevalorado y recordó que presidió el gobierno de la guerra de Irak y de la negación de las trágicas evidencias del 11-M.
Dolido por los ataques del PP, Sánchez no dijo que el gobierno de Aznar también acabó con el servicio militar obligatorio y, liderado por el profesor José Barea, reforzó la eficacia de la Agencia Tributaria. Espoleado por el culto a la personalidad propio de este tipo de rituales de adhesión, Sánchez prometió: “¡Mantendremos nuestra hoja de ruta hasta el 2027 y más allá!” Esta proyección de futuro, que sus detractores habrán interpretado como una amenaza, conecta con la famosa frase del clásico de Pixar Toy Story , y el grito de guerra —y de paz— del personaje Buzz Lightyear: “¡Hasta el infinito y más allá!”











