Nos enamoramos de sus mejillas incendiadas en El hilo invisible, la obra maestra de Paul-Thomas Anderson que, tres lustros después, sigue siendo una de las mejores películas del siglo XXI. A Vicky Krieps, la actriz más célebre de Luxemburgo, el pequeño país donde nació hace 42 años, le llovieron las ofertas. Pero no quiso saber nada de la popularidad facilona y se entregó en cuerpo y alma al cine independiente, como Love me tender, de Anne Cazenave Cambet, adaptación del relato autobiográfico de la abogada Constance Debré (publicado en España por Alpha Decay), donde recuerda cómo su ex la mantuvo alejada de su hijo después de que ella le anunciase que había empezado a salir con otras ­mujeres.La actriz que conquistó al mismísimo Karl Lagerfeld ha sabido labrarse una carrera al margen de las convenciones, con un marcado toque feminista. Estuvo en Tiempo, la pesadilla para turistas de M. Night Shya­ma­lan; fue la alter ego de Mia Hansen-Løve en La isla de Bergman, o la mujer que se queda sola en casa mientras su marido se va a la guerra en el western de Viggo Mortensen Lejos del mundanal ruido. Nada ni remotamente trillado o previsible, siempre aportando su toque personal. Vicky Krieps, la actriz más célebre de LuxemburgoRich FuryEn su vida personal también ha sido siempre una mujer muy libre. Aunque su padre y su abuelo, Bob y Robert Krieps, fueron políticos importantes en Luxemburgo, ella muy pronto lo dejó todo para cruzar África y ayudar a niños seropositivos, para instalarse finalmente en Berlín, sin duda la mejor capital europea para disfrutar de una vida en el anonimato.Ha interpretado a varias mujeres homosexuales. ¿A qué se debe?Oh, es un poco desde siempre. No sé por qué. Antes incluso de El hilo invisible, en La camarera Lynn, ya había algo de eso. Hasta en el colegio me lo decían. Creo que es porque, ya desde pequeña, nunca quise asumir ningún rol. ¿Qué soy? ¿Femenina o masculina? ¿Actriz o madre? No me interesa ser conocida o que me consideren hermosa. Al mismo tiempo, también me gusta mucho jugar con la idea de lo que significa ser mujer. Creo que la gente también nota que emano ese tipo de energía, no forzosamente sexual, y que simplemente quiere decir que no me gusta ser de una sola forma. Sería tremendamente aburrido.En cualquier caso, después de raparse la cabeza en 'Love me tender', todavía lleva el pelo corto.Sí, pero también me gusta mucho llevar el pelo largo. Tardará en crecer.La película refleja la angustia de una madre a la que le impiden ver a su hijo. ¿Su propia experiencia como madre de dos hijos la ha ayudado a componer el personaje?Sí, claro, y también haber sido estigmatizada como “mala madre” porque no hacía lo que se suponía que tenía que hacer. Con el padre de mis hijos tuve muy buena relación, pero eso siempre era un tema. Incluso mi madre, que me adora, a veces me ha dicho cosas que me han hecho daño. Al final solo estaba yo misma para decirme: “Tu hijo te quiere, sabe que lo quieres”, y eso es lo importante.¿La juzgaban por dedicar demasiado tiempo a su trabajo?Sí, al principio de mi carrera, cuando tuve a mi hija Elisa con 26 años, me dijeron: “Ahora tienes que parar”. Me lo dijeron actores o directores de casting, y quizás por eso quise trabajar más todavía, para demostrar que era una falsedad. No quería creerlo porque me parecía demasiado injusto. Un día estaba grabando una voz en off con un colega, y me preguntó: “¿Qué haces aquí, no acabas de tener un niño?”. Le dije que ya tenía un año y medio y que estaba con su padre. No le pareció bien, por aquello del amor maternal y porque creía que mi hijo me necesitaba en todo momento. ¡Y él tenía un niño de la misma edad!La actriz se ha labrado una carrera al margen de las convenciones, con un marcado toque feminista.BTEAM PicturesEl mundo está cambiando...Sí, cambia todo el rato. Pero hay cosas que siguen igual.Creo que 'Love me tender' refleja, de manera extrema, lo que viven muchos padres separados: añoran a sus hijos cuando les toca ser libres, y al revés. Nunca son felices porque siempre les falta algo.Creo que tiene razón. Aunque, para mí, lo que aporta la película es que es una mujer la que disfruta de la vida cuando no está con su hijo, y por eso la juzgan.¿Qué cree que pensaría su abuelo, Robert Krieps, superviviente de los campos de concentración que abolió la pena de muerte en Luxemburgo, sobre el mundo de hoy?Creo que lo mismo que pienso yo, que no llego a entenderlo del todo. Tampoco entiendo a la gente, que no hace otra cosa que comprar, mirar el teléfono y hacerse fotos, como si ya no formasen parte de sus propias vidas. Tengo ganas de pararlos y de sacudirlos. Es muy extraño, como si las cosas hubieran sido reemplazadas por la idea de cada cosa. Creo que mi abuelo estaría muy enfadado, que se quejaría todo el rato. Pero, al mismo tiempo, también he heredado de él un optimismo casi enfermizo. El mal existe, pero precisamente por eso tengo que creer en el bien.Su padre restauraba y distribuía clásicos cinematográficos. ¿Los que veía con él son los mismos que ve con sus hijos?Eso intento. Tenemos muchos DVD y, si no tienen deberes, antes de cenar, les dejo ver lo que quieran; a mi hijo pequeño le encantan los westerns, péplums como Ben Hur o comedias de Louis de Funès que ninguno de sus amigos conoce.Lo que no nos imaginábamos era que iba a hacer una película tan hollywoodiense como 'Diamond', la de Andy García que ha presentado en Cannes.Es muy Hollywood, pero también es muy mona. Es más del viejo Hollywood, bastante divertida, con diálogos a lo Billy Wilder. Andy se ríe de sí mismo, y eso me gusta.Una cosa que siempre me ha intrigado: ¿no fue difícil empezar su carrera en lo más alto con 'El hilo invisible'?Al contrario, después de haber trabajado con Paul-Thomas Anderson y Daniel Day-Lewis, que son geniales, pero están completamente locos, nada puede desestabilizarme. Todo lo que vino después lo pude afrontar con la máxima tranquilidad.¿Sigue viviendo en Berlín?Sí, pero la ciudad ha cambiado mucho, y también sigo viajando mucho por mi trabajo, porque no hago muchas películas alemanas. Y la ciudad es muy diferente a como era hace unos años, como todas las ciudades europeas. Ya no se parece en nada a cuando yo llegué hace un par de décadas. Una pena.My favourite thingsUn lugar en Berlín; Los cementerios. La historia de la ciudad es sombría y oscura. Pero en los cementerios están todos juntos, y hay muchos árbolesUn viaje pendiente: No conozco mucho Asia, me gustaría viajar por Vietnam, Tailandia...Un libro: ¿Le gusta Brahms?, de Françoise SaganUna película: El sonido de la caída, de Mascha Schilinski