En el nuevo episodio del podcast 'Quédate a comer' conversamos con Sandra Tarruella, una de la interioristas más premiadas de este país. Hija de la empresaria Rosa Esteva, ambas se introdujeron a la par en el ámbito de los restaurantes creando el primer Mordisco (de Esteva y su hijo Tomás Tarruella), que sería el germen del grupo Tragaluz . Nuestra invitada explica sus orígenes familiares y cómo el buen gusto y la modernidad de su abuelo (enamorado del diseño italiano) y de su madre, que era capaz de transformar espacios de una manera extraordinaria en su propia casa, la atraparon hasta el punto de decidir dedicarse profesionalmente al mundo del interiorismo.
Con ella hablamos sobre aquellos inicios profesionales: “El primer Mordisco fue algo muy doméstico, toda la familia nos pusimos ahí y mi madre hizo el restaurante con una idea de algo que habíamos visto fuera, pero era la cocinera de casa, los camareros eran los amigos de mi hermano Tomás y estábamos todos allí. Era muy amateur”. Y también sobre la casa en la que creció con sus tres hermanos, “fue una de las primeras casas que hizo Norman Cinnamond; tenía muchos niveles, había un chill out enorme en el salón,un 'moquetón' beige, sitios para los LPs, para el tocadiscos, una neverita... bueno, eran muy modernos”. En cuanto a los objetos, recuerda algunos que entonces ni siquiera le parecían bonitos, “como aquel cable que subía y bajaba que es no me gustaba y no entendía y que era la lámpara Paréntesis, que me entusiasma”.









