La media de las encuestas lo situaba como segundo en la carrera presidencial, rondando un 34-38% de voto que ya parecía un techo; y muchos en el oficialismo se permitieron pensar que Iván Cepeda podía rozar la mayoría absoluta este domingo. No ocurrió nada de eso. Con el 100% de las mesas escrutadas, Abelardo de la Espriella (Bogotá, 1978) fue el candidato más votado de la primera vuelta —10.361.413 votos, el 43,74%, frente al 40,90% de Cepeda y el 6,92% de Paloma Valencia— y se convirtió en la gran sorpresa de la noche electoral colombiana.PublicidadNo ganó la presidencia: el sistema exige mayoría absoluta y habrá segunda vuelta el 21 de junio. Pero llegará al balotaje con el viento de cara y, sobre todo, habiendo ocupado por completo el espacio de la derecha tradicional. El uribismo, que durante dos décadas organizó la política nacional, quedó reducido a un dígito. Un gris 6% de la senadora Paloma Valencia.Hay una imagen que condensa la jornada e ilustra quién es el posible futuro presidente del país. De la Espriella celebró sus resultados en una plataforma sobre el río Magdalena, en Barranquilla, con pantallas gigantes, pirotecnia y vallenato —sonaba Que me coma el tigre, en alusión al apodo, El Tigre, con que se hace llamar—, vestido con la camiseta amarilla de la selección y, según las crónicas, protegido dentro de una cabina a prueba de balas. "Más de 10 millones de colombianos confiaron en El Tigre, se unieron a la manada", proclamó, acompañado de su mujer y sus hijos, también de amarillo. La camiseta no fue casual: la campaña pidió a sus simpatizantes acudir a votar con ella, y el Pacto Histórico la denunció como un uso oportunista de un símbolo nacional con fines electorales. El fútbol como bandera y los símbolos patrios como envoltorio. Porque De la Espriella es, ante todo, un outsider que bebe y azuza con inteligencia el malestar antipolítico de un país de baja confianza institucional. Sabiendo canalizar el voto antipetrista, agitando el fantasma del comunismo; y el voto antipolítico, reivindicándose como un líder sin ataduras partidistas.Es defensor de la "familia tradicional" y contrario al abortoAbogado penalista de causas mediáticas y empresario sin un solo cargo público a sus espaldas, encarna la versión colombiana de las nuevas derechas radicales. Promete gobernar con la represión de Bukele, la "motosierra" de Milei y el discurso antiestablishment de Trump; cuando Washington sancionó a Petro en plena disputa diplomática, lo celebró en redes con un escueto "¡Yeah!". Su catálogo programático no se anda con matices: prometió acabar con los diálogos de paz con los grupos armados y aumentar la presión militar en los territorios donde operan, y ha llegado a plantear sacar a Colombia de la OEA y de la ONU.PublicidadSu moral pública no deja lugar a dudas sobre el país que imagina. Defensor de la "familia tradicional", contrario al aborto y partidario de la pena de muerte para los asesinos de niños. De la Espriella ha hecho de la provocación identitaria un recurso de campaña. El episodio más revelador llegó en la consulta para la elección de candidatos de la derecha, cuando durante una entrevista ridiculizó al entonces precandidato Juan Daniel Oviedo por su orientación sexual. "A mí hay vainas de Juan Daniel que tampoco me gustan y no las digo. Lo mío se resuelve poniéndose las medias. Lo que no me gusta de Juan Daniel, jodido que lo arregle", dijo. Un hecho que generó polémica en el país y del que salió al paso asegurando que se trataba de una broma.La noche del domingo lo resumió en un binario "libertad o comunismo" al más puro estilo de Isabel Díaz Ayuso. "Vamos a defender la patria por la razón o por la fuerza", dijo el candidato.Las polémicas causas que defendió como abogadoSu trayectoria explica buena parte del personaje. Hizo fama y fortuna defendiendo a clientes de alto voltaje: el empresario colombo-venezolano Álex Saab —a quien Estados Unidos señala como presunto testaferro de Nicolás Maduro y del que el abogado asegura haberse desvinculado en 2019, cuando supo de esa relación—, o el financista David Murcia Guzmán, protagonista de una de las mayores estafas piramidales del país. También fungió como abogado defensor de Alberto Santofimio Botero, el exministro hallado culpable en 2007 como instigador del asesinato del candidato presidencial Luis Carlos Galán.PublicidadHuye, eso sí, de la etiqueta. Donde el petrismo y buena parte de la prensa le sitúan. Interpelado por si es de "extrema derecha", su equipo responde que es de "extrema coherencia".En la heterogénea coalición que lo respalda convergen un mosaico de reservistas y retirados del Ejército, iglesias neopentecostales y evangélicas, élites regionales y libertarios al estilo Milei.La reconfiguración de las coordenadas de la derechaSu victoria reconfigura las coordenadas de la derecha colombiana, históricamente radicalizada desde el triunfo de Uribe. Tanto Paloma Valencia como el propio Uribe, su padrino político y hasta el domingo rival político, han pedido ya el voto para El Tigre en la segunda vuelta para frenar lo que llaman el "comunismo". La criatura ha terminado absorbiendo a quien la engendró.Está por ver si el abogado consigue solidificar y ampliar sus apoyos. Una tarea ardua para una candidatura con una escasa estructura organizativa paliada por el uso de las redes sociales. Defensores de la Patria, fórmula por la que De la Espriella ha concurrido a la cita electoral, es un movimiento con una representación parlamentaria casi testimonial: solo un diputado y cuatro senadores en las recientes elecciones legislativas. Números que anticipan inestabilidad parlamentaria y que exigiría un regateo legislativo agotador.Quedan tres semanas y un país partido en dos. Cepeda, que ha sembrado dudas sobre el conteo y habla de mesas con "votaciones atípicas", tendrá que convencer a una franja moderada sin renunciar al núcleo petrista que lo sostiene. De la Espriella saldrá a capitalizar el voto del miedo y el respaldo, ahora explícito, de toda la derecha.
De la Espriella, el abogado mediático que pretende gobernar Colombia con la "motosierra" de Milei y la represión de Bukele
El abogado de los casos imposibles, admirador confeso de Trump, Bukele y Milei, gana la primera vuelta, sepulta al uribismo y obliga a Iván Cepeda a un balotaje que nadie en el petrismo imaginaba t...
Abelardo de la Espriella, abogado penalista outsider, ganó la primera vuelta presidencial colombiana con 43,74% de votos (10,3 millones), desplazando el uribismo a 6%. Su estructura parlamentaria débil (1 diputado, 4 senadores) anticipa inestabilidad legislativa que podría elevar el riesgo regulatorio para operaciones tech regionales.











