Es una situación bastante habitual que, en una reunión, alguien proponga una idea y, sin darle tiempo a terminar, otra persona le interrumpa con un comentario despectivo o cambiando de tema. Según el profesor de escuela de negocios Pablo Foncillas, este comportamiento “tiene un impacto más profundo” de lo que muchos creen y, además, afecta de manera distinta a hombres y mujeres.

Una investigación citada por el medio Harvard Business Review y llevada a cabo en Estados Unidos, Reino Unido y Canadá pone de manifiesto que, ante comentarios groseros, las mujeres se sienten significativamente menos cómodas al intervenir, anticipan reacciones más negativas y muestran una mayor tendencia a guardar sus opiniones. En este sentido, Foncillas recuerda que “menos participación implica menos diversidad de perspectivas, menos contraste de ideas y, en última instancia, peores resultados”.