A ritmo de Stayin' Alive, de los Bee Gees. También de La Macarena. Incluso de la canción de Bob Esponja. Así han aprendido a salvar vidas 2.600 voluntarios que trabajarán durante la visita del papa León XIV en Madrid. Las canciones sirven para marcar el compás de las compresiones torácicas en una formación práctica impartida en la catedral de la Almudena. Faltan apenas cinco días para que el Pontífice pise la capital y los más de 18.000 voluntarios movilizados por la Archidiócesis ultiman su preparación en distintos ámbitos.Unos llevan un mes aprendiendo a orientar peregrinos; otros, a repartir información en los puntos habilitados en el paseo de la Castellana; otros se encargan de la web o de gestionar la prensa; incluso algunos estarán junto al Papa en los actos centrales y otros velarán por que cualquier emergencia sanitaria sea detectada a tiempo. Este lunes, el protagonismo ha sido para estos últimos, que están recibiendo formación en primeros auxilios de la mano de Samur-Protección Civil para los dos eventos masivos: la vigilia del sábado en la plaza de Lima y la misa del domingo en Cibeles. En total, se han formado a 2.600 en una maratón de seis turnos de 300 personas cada uno para reaccionar ante golpes de calor, atragantamientos o paradas cardiorrespiratorias.Entre los alumnos hay perfiles de todo tipo: desde jóvenes universitarios hasta jubilados; desde personas acostumbradas al voluntariado hasta quienes nunca habían participado en nada parecido. Casi todos han llegado a través de sus parroquias de Madrid y municipios cercanos. "Es la primera vez", reconoce Juan Manuel, de 36 años, mientras practica sobre un maniquí. "Los profesionales lo explican fantástico. Aquí parece muy sencillo porque estamos con un muñeco de plástico. Cuando me vea ante un caso real ya veremos. Intentaré hacerlo bien", promete.El calor preocupa al dispositivo de seguridadLa filosofía del curso es precisamente esa: enseñar lo básico para ganar los primeros minutos —los más importantes— hasta que lleguen los servicios de emergencia. "Partimos desde cero", explica Sara Montero, jefa de la Unidad de Organización Operativa de Protección Civil. "Lo principal es que sepan identificar una situación grave y alertar de forma precoz. Les enseñamos a reconocer una emergencia, a usar un desfibrilador y a realizar maniobras básicas de reanimación cardiopulmonar. Son cuatro conceptos claros que queremos que se lleven de aquí".La responsable destaca además que este aprendizaje trasciende la visita papal. "No solo se lo llevan para cuidar de los peregrinos. También para su casa. Creemos que la formación al ciudadano es importantísima". Las altas temperaturas previstas para los próximos días preocupan al dispositivo sanitario y los golpes de calor y los desvanecimientos aparecen en todas las explicaciones. "La mayor parte de las patologías que esperamos ver estarán relacionadas con el calor", advierte Montero. "Serán jornadas largas, probablemente con muchas horas al sol. Puede haber agotamientos, síncopes o pérdidas de conocimiento".Por eso, los consejos se repiten una y otra vez: beber agua aunque no se tenga sed, usar ropa ligera y de colores claros, protegerse la cabeza, aplicarse crema solar y prestar especial atención a niños y mayores. Entre quienes escuchan atentamente están Beatriz y José Carlos, de 67 y 66 años. Ella es de Ciudad Real; él, cordobés de origen, aunque residente en Ciempozuelos. Llegaron al voluntariado a través de su parroquia, Santa María Magdalena. "Nos dijeron que hacía falta gente y nos decidimos", cuentan. Ninguno tenía experiencia sanitaria previa.Una oportunidad de vivir la visita en un lugar privilegiado"Yo no tenía ni idea de nada", admite Beatriz. "Las grandes aglomeraciones me dan pavor. Pero saber un poco qué hacer ante una circunstancia así siempre viene bien. Luego pasa algo y, por lo menos, tienes una idea". José Carlos asiente. Estarán como voluntarios tanto en la vigilia del sábado como en la misa multitudinaria del domingo. Además, el voluntariado les garantiza un lugar "relativamente privilegiado" entre la multitud y algunos participantes estarán en zonas próximas al altar. En concreto, Beatriz sujetará el parasol de los sacerdotes mientras reparten la comunión. "Es una oportunidad muy buena", dice.La red de voluntarios es, de hecho, uno de los pilares sobre los que descansa toda la visita. Lo explicaba Fernando Barriocanal, coordinador general del evento, en una entrevista con 20minutos: "Tenemos 18.000 voluntarios de todo tipo. Desde los que uno ve cerca del Papa hasta los que van a dirigir a la gente. Hay voluntarios informáticos para evitar hackeos, voluntarios de medios de comunicación, financieros para la red de patrocinios... Cualquier persona que quiera echar una mano puede hacerlo".Su conclusión es rotunda: "Sin voluntarios sería absolutamente imposible organizar una visita así". La Archidiócesis ha movilizado a particulares, parroquias, colegios y congregaciones para cubrir tareas de acogida, organización y apoyo logístico. Mientras tanto, Madrid termina de ajustar un dispositivo "sin precedentes", en palabras de la vicealcaldesa y delegada de Seguridad y Emergencias, Inma Sanz, que este lunes ha visitado la formación y ha subrayado que la ciudad se prepara para "un acontecimiento histórico". Por lo que, durante estos cinco días, el ambiente estará a la altura: nervios y el cierre de últimos preparativos.