El diseño del circuito de la F-1 del Gran Premio de Madrid, que se disputará por primera vez este septiembre, ha provocado una guerra potencialmente millonaria con frentes judiciales en Alemania y España. Dromo, la empresa que arrancó el proyecto con un planteamiento de Ifema y la F1 como base, reclama en Colonia que se investigue el uso de su trabajo por parte de Tilke, la compañía que la sustituyó a medio camino en la implementación del trazado madrileño. Al tiempo, Dromo ha visto cómo en Madrid se le denegaban medidas cautelares previas por violación de derechos de autor, por lo que ya prepara una petición de indemnización millonaria. Ifema, el consorcio con participación de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid que promueve el evento, dice haber resuelto el contrato con Dromo en aplicación de la ley de contratación pública. Y se declara “tranquila”. Pero mientras los bólidos llegan a la capital de España, la guerra en los despachos y los tribunales suma capítulos a velocidad de vértigo. “Dromo no está pidiendo un privilegio, está pidiendo que se respete un contrato”, sostiene Jarno Zaffelli, el fundador y CEO de la empresa, que fue uno de los protagonistas de la presentación del gran premio en Ifema allá por 2024. “Ifema recibió nuestro diseño, nuestros planos, nuestros modelos y nuestra metodología bajo condiciones muy precisas”, sigue el empresario, que considera que Ifema ha usado la documentación del diseño de la obra de ingeniería para procurarse servicios de terceros, lo que potencialmente abriría la puerta a que se conocieran secretos empresariales de Dromo. “Si ahora esos materiales se usan para construir, modificar, promocionar o explotar comercialmente el Gran Premio de Madrid sin respetar esas condiciones, el problema no es deportivo: es jurídico”, argumenta.Además, Zaffelli avanza que “la reclamación económica completa está en preparación” y será registrada próximamente. “Nuestra estimación es que solo la terminación contractual genera importes superiores a seis millones de euros”, recalca el jefe de Dromo. “Si además se explotan la imagen del circuito, el layout, los mapas, los contenidos audiovisuales o cualquier otro activo derivado de nuestro diseño, esos usos deberán ser cuantificados separadamente", sostiene. Y apunta: “No buscamos bloquear Madrid; buscamos que quien utilice el trabajo de Dromo lo haga con título válido y pagando lo que corresponda”.Dromo y Tilke son rivales empresariales. Compiten por llevarse la parte del león de la reducida tarta del negocio de diseño, aprobación y obtención de licencia de circuitos. Dentro del desencuentro actual, un perito mandatado por un juzgado alemán certificó que en los archivos de la empresa alemana había materiales de la italiana, almacenados, total o parcialmente, y en parte procesados, según cuenta Zaffelli y recoge documentación consultada por EL PAÍS. Como consecuencia, se han adoptado medidas cautelares de manera parcial contra la empresa alemana, según la representación legal de Dromo, consistentes en que no pueda reproducir ciertos materiales documentales en Alemania. Para Zaffelli, eso es un indicio de que Ifema y Tilke ya trabajaban juntos desde meses antes de que se oficializara la ruptura con Dromo. Ese es un argumento más dentro de un pulso en el que Ifema dice, a través de un portavoz, estar tranquilo. “Ifema resolvió el contrato con Dromo en septiembre de 2025 en aplicación de la normativa de contratación pública, y como consecuencia de incumplimientos graves, perfectamente documentados en el expediente de contratación y notificados a Dromo”, sostiene este interlocutor, que ha seguido paso a paso la aventura del consorcio madrileño en persecución de la meta de organizar un gran premio de F1. “Frente a esta resolución del contrato, Dromo no ha ejercido impugnación alguna”, sigue. “Respecto a otras pretensiones de Dromo, sus reclamaciones contra Ifema han sido en dos ocasiones rechazadas por el órgano judicial”, añade. “A día de hoy Ifema no ha sido notificada de ninguna demanda presentada en el ámbito judicial. Ifema está tranquila y segura en relación a su posición jurídica con éste y todos los contratistas de la institución”, remata este portavoz, que también señala que las reclamaciones de Dromo a terceros como Tilke “no deben ser objeto de nuestra opinión”.Así, si Dromo entiende que sus planos se han usado indebidamente para continuar el proyecto, Ifema sostiene que tenía derecho a hacerlo, y a entregárselos a terceros. Entre los “incumplimientos graves” que atribuye a Dromo, Ifema lista “falta de entrega de documentación imprescindible de los proyectos; incumplimiento de las obligaciones de pago a sus subcontratistas; incumplimientos de los compromisos de adscripción de medios”. La empresa, por su parte, sostiene que no estaba siendo pagada con fluidez. Interés internacionalA finales de abril, José Vicente de los Mozos, presidente de Ifema, anunció que ya había 90.000 entradas vendidas para el gran premio (97%), lo que acerca el sold out técnico y da oxígeno a la viabilidad económica de una inversión multimillonaria. Pero el interés internacional que ha despertado la nueva cita madrileña, que se celebrará entre 2026 y 2035, ha venido acompañado de problemas locales desde el primer momento. De un lado, un grupo de vecinos que viven a escasos metros del circuito vienen protestando por la incomodidad que les supondrá la celebración de una prueba que también transcurre por carreteras exteriores, y que generará unos niveles de ruido acordes con los rugidos de los motores y la presencia de cientos de miles de espectadores. En paralelo, Más Madrid se ha movilizado con diversas iniciativas judiciales en los tribunales. Y el propio Ifema ha tenido que adaptar su actividad habitual, amoldándola a la carrera que viene, pues la mastodóntica obra que acompaña a la llegada del gran circo de la Fórmula 1 ha afectado a la programación del musical Malinche, o a sus festivales al aire libre.No obstante, nada de eso ha frenado una apuesta que cuenta con el apoyo explícito de la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde capitalino, José Luis Martínez-Almeida, ambos del PP. Ahora, el conflicto surgido con Dromo pondrá a prueba la ejecución del proyecto, que precisamente este lunes vivió un capítulo clave: la inspección oficial de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) del circuito, bautizado como Madring.