Durante unos pocos minutos, cuatro veces al año, las calles de Manhattan ofrecen una imagen que parece diseñada por arquitectos y astrónomos en conjunto. El sol se ubica exactamente en línea con las avenidas transversales de la isla y crea un intenso corredor de luz dorada que atraviesa la ciudad de río a río. El fenómeno recibe el nombre de Manhattanhenge y se convirtió en una de las postales más buscadas de Nueva York.Aunque la escena parece el resultado de un elaborado cálculo astronómico, su origen responde a una simple coincidencia. Según informó Space Daily, la cuadrícula urbana de Manhattan nunca se diseñó para alinearse con el sol. Los responsables del trazado urbano de 1811 buscaban ordenar el crecimiento de la ciudad y facilitar la venta de terrenos, no crear un espectáculo celeste.El fenómeno surge por la orientación particular de las calles. Los comisionados que diseñaron el plan urbano decidieron adaptar la cuadrícula al eje natural de la isla en lugar de seguir el norte verdadero.Como consecuencia, las calles quedaron inclinadas unos 29 grados respecto de los puntos cardinales. Esa decisión permite que el sol coincida exactamente con la perspectiva de las calles que cruzan Manhattan de este a oeste.¿De dónde viene el nombre?El término Manhattanhenge fue creado por el astrofísico Neil deGrasse Tyson, director durante muchos años del Planetario Hayden del Museo Americano de Historia Natural. Tyson tomó inspiración de Stonehenge, el famoso monumento prehistórico británico asociado a alineaciones solares.Sin embargo, existe una diferencia fundamental. Según informó Space Daily, mientras Stonehenge habría sido construido con una intención astronómica, la cuadrícula de Manhattan nació exclusivamente por motivos urbanos y económicos.Cómo y cuándo ver el momento en el que el sol se alinea con la infraestructuraCada año se producen cuatro alineaciones principales. Dos ocurren al atardecer, entre finales de mayo y mediados de julio, cuando el sol desciende justo en el centro de las calles. Otras dos tienen lugar al amanecer, entre finales de noviembre y principios de enero.Las versiones vespertinas suelen captar mayor atención debido a la visibilidad y a la gran cantidad de personas que pueden observarlas.Según informó Space Daily, los puntos más populares para contemplar el fenómeno se encuentran en las calles 14, 23, 34, 42 y 57. Desde algunas de ellas, el sol aparece enmarcado por edificios emblemáticos como el Empire State Building y el Chrysler Building, lo que potencia el atractivo visual del evento. Una sola capa de nubes puede arruinar la experiencia.Un momento únicoCon el paso de los años, Manhattanhenge se transformó en una tradición para fotógrafos, turistas y residentes. Miles de personas se reúnen en las avenidas para observar cómo una infraestructura urbana que suele pasar desapercibida adquiere un significado completamente distinto.Los especialistas destacan que fenómenos similares pueden ocurrir en otras ciudades con calles rectas y extensas. Sin embargo, pocas reúnen las condiciones de Nueva York.