Algunas personas terminan el día mirando series, revisando el celular o dejando ruido de fondo hasta quedarse dormidas. Otras, en cambio, eligen algo completamente distinto: leer cuentos de hadas antes de apagar la luz.A simple vista parece un hábito infantil o una costumbre nostálgica. Pero la psicología empezó a analizar qué ocurre en quienes mantienen ese tipo de lectura incluso en la adultez.Lo llamativo es que no se trata solamente de gusto literario. Según distintos especialistas, las historias simbólicas y fantásticas activan procesos mentales muy particulares antes de dormir.Y eso podría explicar por qué quienes conservan este hábito suelen tener una relación diferente con la imaginación, las emociones y el descanso mental.Un cerebro más conectado con la imaginaciónLa psicología y algunos enfoques vinculados al análisis simbólico sostienen que los cuentos de hadas funcionan como herramientas emocionales complejas. No son solo relatos infantiles: contienen metáforas, miedos, deseos y conflictos humanos que el cerebro interpreta de forma profunda incluso en la adultez.En esa línea, un estudio publicado en Frontiers in Psychology en 2026 encontró que los cuentos de hadas estimulan la imaginación y la autonomía más que las experiencias cotidianas, y que operan como herramientas para navegar emociones y dilemas morales incluso en la adultez.Estas son algunas de las características que suelen aparecer en las personas que leen este tipo de historias antes de dormir:Mantienen una imaginación activa incluso en la adultez. Los cuentos de hadas estimulan imágenes mentales, símbolos y escenarios fantásticos que activan regiones asociadas a la creatividad y la representación emocional.Procesan mejor el mundo emocional a través de símbolos. Historias con bosques, monstruos, héroes o transformaciones permiten trabajar emociones complejas de manera indirecta. Bruno Bettelheim sostenía en Psicoanálisis de los cuentos de hadas que los cuentos ayudan a procesar conflictos internos profundos.Necesitan bajar el nivel de estimulación antes de dormir. Según el sitio de cuentos para dormir Readmio, que cita investigaciones científicas, leer cuentos de hadas produce liberación de oxitocina y reduce el cortisol tanto en niños como en adultos, lo que favorece una transición más tranquila hacia el descanso.Tienen mayor tolerancia a lo ambiguo y lo fantástico. Los cuentos de hadas rara vez explican todo de forma racional. Quienes disfrutan estas historias suelen sentirse cómodos con lo simbólico, lo intuitivo y lo no literal.El cerebro permanece activo de otra manera durante la noche. Las imágenes, recuerdos y narrativas previas al sueño no desaparecen al apagar la luz. La neurociencia explica que el cerebro continúa procesando experiencias durante la noche, y lo que ocurrió antes de dormir puede influir en la actividad mental nocturna y en los sueños posteriores.Conservan un vínculo emocional con la infancia. Volver a este tipo de relatos suele generar sensación de seguridad, familiaridad y refugio emocional frente al estrés cotidiano.Tienden a buscar experiencias mentales más profundas que inmediatas. Mientras otros consumen estímulos rápidos antes de dormir, estas personas suelen preferir historias largas, simbólicas y emocionalmente complejas.Los especialistas remarcan que los cuentos de hadas no funcionan solamente como entretenimiento. Muchas veces operan como una especie de “lenguaje emocional” que el cerebro interpreta incluso cuando la lógica racional queda en segundo plano. Quienes mantienen este hábito no necesariamente tienen un cerebro “más infantil”. Muchas veces tienen un cerebro más entrenado para imaginar, interpretar símbolos y sostener espacios mentales que la vida adulta suele abandonar demasiado rápido.Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de ClarínQUIERO RECIBIRLOPsicologíaSalud mentalPCEU