NoticiaLa sal marina y la refinada tienen diferencias de origen pero aportan cantidades similares de sodio. Foto: iStock01.06.2026 19:05 Actualizado: 01.06.2026 19:05

La sal es uno de los productos que más dudas genera cuando llega el momento de comprarla. En los supermercados es posible encontrar versiones refinadas, marinas, rosadas, kosher y otras variedades que suelen promocionarse como opciones más naturales y saludables. Sin embargo, entidades de salud coinciden en que las diferencias nutricionales no siempre son tan amplias como muchos consumidores creen.Este condimento mineral cumple funciones esenciales tanto en la cocina como en el organismo. Además de potenciar sabores y contribuir a la conservación de alimentos, aporta sodio, un mineral necesario para el equilibrio de líquidos, la transmisión de impulsos nerviosos y la contracción muscular. El problema aparece cuando su consumo supera las cantidades recomendadas.La sal marina y la refinada tienen diferencias de origen pero aportan cantidades similares de sodio. Foto:iStock LEA TAMBIÉN La refinada, también conocida como sal de mesa, es la que tradicionalmente se encuentra en los saleros de los hogares. Se obtiene a partir de depósitos subterráneos o de agua salada y posteriormente pasa por procesos industriales destinados a eliminar impurezas y otros minerales presentes de manera natural.Según explica la Clínica Mayo, este tipo suele enriquecerse con yodo, un nutriente importante para el adecuado funcionamiento de la glándula tiroides. Además, puede contener agentes antiaglomerantes que ayudan a evitar la formación de grumos. Su aspecto uniforme, color blanco y textura fina son resultado de ese proceso de refinamiento.¿Qué diferencias tiene la sal marina?La sal marina se obtiene mediante la evaporación del agua del mar o de los lagos salinos. A diferencia de la refinada, suele conservar pequeñas cantidades de minerales presentes de forma natural, como magnesio, calcio y potasio.La Clínica Mayo señala que la marina es “menos procesada que la sal de mesa y retiene oligoelementos”, factores que pueden influir en su sabor, color y textura. Por esta razón, es frecuente encontrarla en cristales más gruesos o en presentaciones con tonalidades diferentes a las de la sal tradicional.La sal marina y la refinada tienen diferencias de origen pero aportan cantidades similares de sodio. Foto:iStock LEA TAMBIÉN ¿Es realmente más saludable?Aunque la sal marina conserva minerales adicionales, la Clínica Mayo advierte que tanto la la marina como la de mesa tienen un valor nutricional básico muy similar. De hecho, la entidad médica indica que ambas contienen cantidades comparables de sodio cuando se comparan por peso, por lo que cambiar de refinada a marina no implica necesariamente una reducción importante en la cantidad de sodio consumida.¿Qué ocurre con la sal rosada?Al igual que ocurre con la sal marina, suele promocionarse como una alternativa menos procesada. Sin embargo, los minerales presentes aparecen en cantidades reducidas y no suelen representar una diferencia significativa frente a otras variedades cuando se analiza su aporte nutricional.La sal marina y la refinada tienen diferencias de origen pero aportan cantidades similares de sodio. Foto:iStock LEA TAMBIÉN ¿Cuál debería escoger?No hay una respuesta definitiva para todos los consumidores. La sal refinada presenta la ventaja de incluir yodo añadido. Por su parte, la sal marina y algunas sales minerales suelen ser elegidas por quienes buscan productos menos procesados o sabores distintos.Sin embargo, es importante aclarar que las principales organizaciones de salud no consideran que una variedad de sal sea significativamente más saludable que otra debido a su contenido de minerales. Lo que más influye en la salud es la cantidad total de sodio consumida.La recomendación de la Clínica Mayo es moderar el consumo total de sodio. La entidad advierte que las guías alimentarias en países como Estados Unidos sugieren limitar la ingesta diaria a menos de 2.300 miligramos de sodio, una cantidad equivalente aproximadamente a una cucharadita de sal de mesa.Pablo Pachón RamírezRedacción Alcance DigitalEL TIEMPOMás noticias en EL TIEMPO Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.