Calma Nono anunció su reapertura para la temporada de invierno y vuelve a recibir huéspedes en el corazón de Traslasierra. Ubicado en una propiedad de cuatro hectáreas rodeada de bosque autóctono, el hotel propone una experiencia íntima donde el paisaje serrano se convierte en protagonista permanente de la estadía.
La propuesta busca combinar diseño contemporáneo, privacidad y contacto con la naturaleza. Desde cualquier sector del establecimiento, las vistas a las Altas Cumbres forman parte del recorrido cotidiano, ya sea desde las terrazas privadas de las suites, las galerías, la piscina integrada al entorno o los senderos que atraviesan la vegetación nativa.
Un refugio integrado al paisaje
El proyecto fue concebido bajo la idea de crear un espacio donde arquitectura y naturaleza convivan en equilibrio. Para ello, se utilizaron materiales locales, líneas simples y una construcción pensada para acompañar el entorno serrano sin alterar su identidad.
La propuesta se apoya en el silencio, el ritmo pausado de Traslasierra y la conexión con el paisaje como elementos centrales de la experiencia. El hotel está destinado exclusivamente a mayores de 18 años y también admite mascotas.










