En su primera Cuenta Pública ante el Congreso, el presidente José Antonio Kast ha reprochado al Gobierno de Gabriel Boric (2022-2026) la situación de las arcas fiscales de Chile. Sin mencionar directamente a la Administración anterior, el mandatario indicó en su discurso de dos horas y 25 minutos, este lunes: “La irresponsabilidad fiscal no es una abstracción de los economistas. La pagan, tarde o temprano, los mismos chilenos a quienes el Estado dice querer proteger. Heredamos un país con las cuentas desordenadas, y nuestra obligación no es quejarnos, sino ordenarlas”.Su afirmación ocurre una semana después de ser publicado el Informe de Finanzas Públicas (IFP) correspondiente al trimestre enero-marzo de 2026, y el primero emitido por la Dirección de Presupuestos (Dipres) del Gobierno de Kast. La actualización de las cifras y de las estimaciones de las cuentas públicas fue especialmente controversial, dado que el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, denunció que el informe anterior, el realizado durante la Administración de Boric a finales de 2025, tenía “errores” e “inconsistencias” en la proyección de la deuda pública bruta para el período del 2026 al 2030, la que habría sido subestimada en cerca de 10.500 millones de dólares. Esto derivó en que un grupo de parlamentarios de los partidos oficialistas Republicanos –el que fundó Kast– y Libertarios, liderado por el ultraderechista Johannes Kaiser, anunciaran una acusación constitucional en contra del exministro de Hacienda, Nicolás Grau. Kast, al respecto, subrayó que el déficit fiscal estructural preliminar del 3,6% del Producto Interno Bruto (PIB) fue más del doble del 1,6% comprometido en la gestión anterior. El conservador dijo que “eso no es un tecnicismo contable”, sino “la diferencia entre un país que vive dentro de sus posibilidades y uno que gasta sistemáticamente más de lo que tiene” y que “el problema no fue solo gastar de más, sino prometer ingresos que nunca llegaron”. Los ingresos del Estado en 2025 terminaron casi dos puntos del PIB por debajo de lo presupuestado, subrayó Kast. Y planteó que esta cifra fue “producto de una recaudación que se proyectó con un optimismo que no se ajustó a la realidad”. El presidente, además, destacó que a este escenario se sumaron presiones de gasto que no estaban debidamente reconocidas e “inconsistencias en las proyecciones de la deuda pública”. El mandatario defendió los recortes realizados durante sus 82 días en el Ejecutivo, a los que llamó “medidas de contención y eficiencia del gasto público” que, hasta ahora, han conseguido ahorrar más de 1,3 billones de pesos chilenos (unos 1.460 millones de dólares). “Estamos cumpliendo con nuestro compromiso de campaña de hacer un ajuste fiscal profundo [aludiendo a su promesa de reducción de 6.000 millones de dólares en 18 meses], sin tocar los beneficios sociales. Tampoco dejaremos de priorizar la indispensable inversión en seguridad”, señaló.Kast ha reconocido el malestar que han provocado estos ajustes, asegurando que entendía las demandas sociales de los parlamentarios, alcaldes y autoridades regionales. “Todos tenemos los mismos datos y sobre ellos tenemos que trabajar; podemos pedir muchas cosas, pero tenemos que hacerlo de acuerdo a la realidad que vivimos”. Pero pidió enfrentar la llamada “emergencia económica” con “responsabilidad” y advirtió que “habrá días duros, pero son necesarios”. Gran parte del discurso del presidente en el Congreso se centró en las condiciones de las arcas fiscales y de la economía del país, la que no consigue despegar desde hace 13 años. Aunque insistió en calificar a la situación como una emergencia económica, el jefe de Estado en esta oportunidad aclaró que no hace esta denominación para “alarmar, sino para actuar”. Su diagnóstico es que el país sudamericano está sumido en una “crisis económica y fiscal, que cada vez se acentúa”, y que el escenario actual es más complejo del que esperaba antes de llegar al Palacio de La Moneda, el 11 de marzo. “Los últimos indicadores de crecimiento y desempleo son muy negativos. Representan el punto de partida de nuestra administración y nos obligan a reaccionar con urgencia para impulsar la reactivación del país”. El conservador ha entregado su primera Cuenta Pública en el Congreso solo unas horas después de que se conociera que la actividad económica de Chile se contrajo en 1,2% en abril respecto al mismo mes de 2025, lo que significa la mayor caída en tres años. Pero, además, el discurso sucede tres días después de que se divulgó que la tasa de desocupación llegó al 9,1% en el trimestre de febrero-abril, el nivel más alto desde junio de 2021, cuando la pandemia golpeaba fuertemente al país. La alta tasa de desocupación, que en las mujeres llega al 10,5%, fueron resaltadas en el discurso presidencial. “Esa es la ‘herencia’ que más duele, porque no solo se mide en planillas, sino que se mide en angustia, en sobremesas calladas y en noches sin dormir”, declaró Kast.A pesar del actual panorama y los pronósticos pesimistas para los próximos años, el mandatario no ha dado su brazo a torcer respecto a las expectativas de su Gobierno y ha ratificado que su meta es que el crecimiento alcance el 4% anual y bajar el desempleo al 6% -que lleva 40 meses consecutivos por encima del 8%- para recuperar al menos 300 puestos de trabajo en Chile. En ese sentido, el mandatario insistió en pedirle al Congreso que respalde su megarreforma que este martes comenzará su tramitación en el Senado.