“Íbamos a sembrar 200.000 hectáreas este año, en Cuba nunca se había sembrado tanto, pero se nos echó todo esto encima”. Nelson González, director del Programa Nacional de Producción de Arroz del Ministerio de Agricultura, explica que desde que el bloqueo de EEUU a Cuba se agravara a principios de año con la asfixia petrolera, todos los procesos agrícolas se han visto agravados: para sembrar, regar, recoger, secar el arroz y llevarlo al punto de venta es imprescindible tener combustible, más allá de que las sanciones norteamericanas hacía décadas que complicaban la compra de maquinaria y repuestos.

Y todo se ha visto arrasado por el bloqueo de combustibles decretado por Trump desde que empezó el año: solo ha entrado en la isla un petrolero ruso, y nada de los suministradores tradicionales de Cuba, Venezuela y México, ya sea por el secuestro de Nicolás Maduro y la tutela sobre el Gobierno de Delcy Rodríguez, o por la amenaza de sanciones a cualquier país que quiera vender petróleo a la isla.