El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, fue el impulsor de la guerra de Estados Unidos y su país contra Irán. Ahora se ha convertido en uno de los grandes escollos para resolver ese conflicto cuyo final no desea, al continuar e intensificar su ofensiva en Líbano, llevarla a los suburbios chiíes de Beirut y reventar con ello los últimos jirones de una tregua de la que ya solo queda el nombre. Este lunes, Irán anunció la suspensión de las negociaciones de paz con Estados Unidos hasta que Israel respete el alto el fuego en su país vecino, y responsabilizó a Washington del comportamiento de su aliado. Ante una situación que ponía en peligro el preacuerdo que se negocia estos días, Donald Trump ha intervenido de urgencia con un telefonazo. Al colgar, el presidente de EE UU ha asegurado que Israel frenará su ofensiva en el país árabe y la milicia chií Hezbolá detendrá sus ataques desde el sur de Líbano contra territorio israelí.El mandatario estadounidense también ha informado de que, pese a las amenazas de Teherán, “las conversaciones con la República Islámica continúan a un ritmo rápido”. “He mantenido una llamada muy buena con el primer ministro Bibi Netanyahu y no habrá tropas que vayan a Beirut; las que ya estuvieran en camino regresarán. Del mismo modo, a través de altos representantes he mantenido una buena conversación con Hezbolá y han acordado detener sus disparos. Israel no les atacará a ellos y ellos no atacarán a Israel”, ha escrito Trump en un mensaje en su red social, Truth. El nuevo sobresalto en las conversaciones llega en plena escalada de tensiones en el golfo Pérsico, donde la pasada noche las fuerzas estadounidenses e iraníes volvieron a intercambiar fuego en un nuevo ataque que ha puesto a prueba la tregua vigente desde abril.“Debido a la continuación de las acciones del régimen sionista en Líbano, y dado que Líbano es una de las condiciones para el alto el fuego y ahora ese alto el fuego se ha violado en todos sus frentes, el equipo negociador iraní suspenderá las conversaciones y el intercambio de mensajes a través de los mediadores”, había publicado la agencia semioficial iraní Tasnim antes de la llamada de Trump. A lo largo de las últimas semanas de negociaciones, Teherán había evitado poner el acento en lo que estaba ocurriendo en el país árabe para evitar que estas desacarrilasen y cayera por la borda la perspectiva de una paz de la que este país espera obtener alivio de sanciones y compensaciones económicas. Hasta ahora.Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria, agrega en sus informaciones que Teherán se plantea endurecer el bloqueo que mantiene sobre el estrecho de Ormuz, el paso estratégico que comunica el golfo Pérsico con el océano Índico y por el que cruza el 20% del petróleo y el gas del mundo. Por su parte, la televisión estatal iraní ha advertido de que las posibilidades de que la tregua en el golfo salte por los aires si no cesa la ofensiva israelí en Líbano. Y Mohsen Rezaei, asesor militar del líder supremo iraní Mojtaba Jameneí, ha afirmado que Teherán “no tolerará” la escalada en el país árabe. El Ministerio de Exteriores de Irán ha asegurado que “la violación del alto el fuego en uno de los frentes equivale a violaciones del alto el fuego en todos los frentes”. Previamente su portavoz, Esmail Baghaei, había aludido a la ofensiva militar israelí en Líbano como uno de los grandes escollos para cerrar el preacuerdo al que se había llegado la semana pasada con Washington. El portavoz insistió en que “un alto el fuego en Líbano es parte integral de cualquier acuerdo para poner fin a la guerra” y que “todo lo que está ocurriendo” allí “tiene necesariamente a EE UU como parte implicada”.La semana pasada volvieron a reunirse en Washington las delegaciones de Israel y Líbano para tratar de establecer un verdadero alto el fuego. Este fin de semana, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, propuso a ambos interlocutores un plan para la “desescalada gradual” del conflicto, en sendas llamadas telefónicas con el presidente libanés, Joseph Aoun, y con Netanyahu. El jefe de la diplomacia en Washington ha sugerido el cese de los ataques contra Israel por parte de Hezbolá, aliado de Irán, y que a cambio Israel deje de intensificar la ofensiva en Beirut, algo que “crearía un espacio para una desescalada gradual y un cese efectivo de las hostilidades”, ha apuntado un alto cargo estadounidense bajo la condición del anonimato. Este martes debía tener lugar la cuarta ronda de negociaciones en Washington entre los dos gobiernos.Caso omiso israelíPero el Gobierno israelí, guiado por su propio interés, ha vuelto a hacer caso omiso de propuestas y de negociaciones. Es conocido que no tiene apetito por un alto el fuego ni en Líbano ni en Irán, sino que percibe la guerra como una oportunidad única para acabar con el “régimen terrorista” de la República Islámica. A pocos meses de unas elecciones que se presentan muy reñidas y en las que Netanyahu se juega el poder —y, si lo pierde, el tener que comparecer ante los tribunales—, Israel tomó el domingo el castillo de Beaufort, al norte del río Litani. Este lunes ha dado un enorme paso en su agresión al ordenar ataques contra Dahiye, los suburbios chiíes del sur de Beirut, y advertir a la población para que evacúe la zona. El recrudecimiento de la ofensiva israelí se ha producido después de que, a lo largo del fin de semana, Estados Unidos e Irán mantuvieran una serie de escaramuzas en el golfo Pérsico. Ese tipo de encontronazos, siempre medidos para poner a prueba el alto el fuego pero sin llegar a romperlo, se han ido haciendo más frecuentes a medida que han ido progresando las negociaciones. Esta vez, el Mando Central, responsable de las fuerzas estadounidenses en Oriente Próximo, ha asegurado que Irán lanzó dos misiles contra tropas de EE UU en Kuwait, que los sistemas antiaéreos interceptaron. En un mensaje en redes sociales publicado durante la madrugada, Trump insistió en su convencimiento de que Teherán quiere alcanzar un acuerdo. Él también necesita poder proclamar un pacto lo antes posible, dada la cercanía de las elecciones de medio mandato y los graves efectos de la guerra en una galopada de los precios dentro de Estados Unidos. Una galopada que no da señales de abatirse: tras la información de Tasnim, el precio del barril de crudo Brent se colocó por encima de los cinco dólares. Pero ante la escalada de la ofensiva en Líbano, Israel y Netanyahu —que arengó a la Administración republicana el año pasado para lanzar la ofensiva contra las instalaciones nucleares iraníes, y que a principios de este año persuadió a Trump de que era necesario (y fácil) rematar aquella acción e impedir para siempre que Teherán pudiera contar con un arma nuclear—, se perfilan ahora como una seria amenaza para el futuro de las negociaciones y de la paz en el golfo.“Para Teherán, vincular a Israel al alto el fuego es una prueba de la voluntad y la capacidad de Estados Unidos de contener a su gran aliado regional. Si Trump no quiere o no puede contenerlo, queda en entredicho el valor que pueda tener un acuerdo con Washington”, apuntó recientemente Trita Parsi, cofundador del think tank Quincy Institute for Responsible Statecraft. “Un alto el fuego que deje a Israel libre de volver a lanzar hostilidades cuando quiera, sin que Estados Unidos pueda impedir verse arrastrado de nuevo al conflicto, ofrece pocas garantías de estabilidad. Bajo esas circunstancias, la utilidad de un acuerdo con Washington disminuye drásticamente”, indicó este experto. Trump podría presionar a Netanyahu del mismo modo en que Ronald Reagan actuó en 1982, cuando obligó al primer ministro Menachem Begin a detener el ataque israelí contra Líbano. Pero Parsi ve “más plausible” otra posibilidad “más turbia y más peligrosa”. “Que Washington y Teherán lleguen a un acuerdo e Israel empiece respetándolo, pero gradualmente se vaya saliendo y retome los ataques contra Líbano bajo la etiqueta de la autodefensa”.
Trump intenta rescatar el preacuerdo con Irán y asegura que Israel frenará su ofensiva en Líbano
Teherán había anunciado que interrumpiría las negociaciones de paz hasta que Netanyahu respetara la tregua en el país árabe












