Análisis Exclusivo suscriptores Pese a que tradicionalmente Washington ha mantenido distancia, la personalidad e historial de Trump pueden generar sorpresas. Análisis.Existen dudas sobre si Trump intervendrá en la segunda vuelta entre Cepeda y Abelardo. Foto: Archivo EL TIEMPO / Agencias01.06.2026 12:06 Actualizado: 01.06.2026 12:06
A menos de tres semanas de la segunda vuelta presidencial prevista para el 21 de junio entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda, una pregunta comienza a ganar fuerza tanto en Bogotá como en Washington: ¿podría Donald Trump involucrarse de alguna manera en la campaña electoral colombiana?Por ahora, la respuesta oficial de Estados Unidos apunta en la dirección contraria. LEA TAMBIÉN El candidato Abelardo de la Espriella. Foto:Jaiver Nieto Álvarez / El TiempoConsultado por EL TIEMPO sobre los resultados de la primera vuelta, el Departamento de Estado mantuvo una postura estrictamente institucional y evitó cualquier indicio de favoritismo.“Esta elección es una decisión del pueblo colombiano. Estados Unidos apoya el derecho del pueblo colombiano a elegir libremente el liderazgo de su país”, señaló un portavoz de la entidad. LEA TAMBIÉN El funcionario agregó que Washington se sintió complacido de acompañar, junto a otras misiones internacionales, la observación de una democracia “fuerte y resiliente” y recordó los más de 200 años de amistad entre ambos países.Se trata, en esencia, de la respuesta que cualquier administración estadounidense habría ofrecido en las últimas décadas.Sin embargo, Donald Trump no es cualquier presidente.Las voces republicanas que resuenan en apoyo a Abelardo de la EspriellaY aunque la Casa Blanca ha mantenido silencio, algunas de las voces más influyentes del Partido Republicano ya han dejado claras sus preferencias.Iván Cepeda. Foto:EL TIEMPOEn los últimos días, legisladores como Bernie Moreno, María Elvira Salazar y Carlos Giménez han utilizado sus cuentas oficiales en X para expresar simpatía por la candidatura de Abelardo de la Espriella o para advertir sobre lo que consideran los riesgos de un triunfo de la izquierda en Colombia.La de ellos no es una posición nueva.Los tres han sido críticos permanentes del presidente Gustavo Petro y de los gobiernos de izquierda de América Latina. También han respaldado una línea mucho más dura frente a Cuba, Venezuela y Nicaragua, posiciones que coinciden ampliamente con la política exterior impulsada por Trump desde su regreso a la Casa Blanca.Por eso, pocos observadores en Washington tienen dudas sobre cuál sería el resultado preferido por la actual administración. LEA TAMBIÉN Trump y su estilo poco ortodoxoDesde la óptica republicana, Colombia ocupa un lugar estratégico en el proceso de realineamiento político que atraviesa América Latina. Tras varios años en los que gobiernos de izquierda ganaron terreno en la región, la Casa Blanca ha apostado por fortalecer alianzas con líderes conservadores alineados con sus prioridades en seguridad, la lucha contra el narcotráfico, migración y la contención de la influencia china.Colombianos en Coral Gables, Estados Unidos, durante las elecciones presidenciales. Foto:EFEEn ese contexto, una eventual victoria de De la Espriella encajaría perfectamente en la visión geopolítica que hoy predomina en Washington.Pero una cosa es tener preferencias y otra muy distinta es intervenir.Durante décadas, incluso cuando Washington tenía candidatos favoritos en América Latina, los presidentes estadounidenses procuraban evitar cualquier pronunciamiento que pudiera interpretarse como una injerencia directa en los procesos electorales de otros países.Trump, sin embargo, ha demostrado repetidamente que no se siente particularmente atado a esas convenciones.Los casos de intervención de Donald Trump en campañas políticas en el extranjeroDe hecho, el ejemplo más reciente ocurrió precisamente en Honduras.En noviembre del año pasado, a pocos días de las elecciones presidenciales de ese país, Trump decidió involucrarse abiertamente en la campaña. A través de sus redes sociales pidió explícitamente votar por el candidato conservador Nasry “Tito” Asfura, a quien presentó como un defensor de la democracia y un aliado de Estados Unidos.El candidato presidencial Iván Cepeda y su formula vicepresidencial Aida Quilcué Vivas. Foto:FOTO MAURICIO MORENO EL TIEMPOAl mismo tiempo atacó a sus principales rivales, a quienes acusó de acercar a Honduras a los modelos de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Pero fue más allá.Trump advirtió que si Asfura no ganaba las elecciones, Washington podría suspender la ayuda financiera destinada a Honduras. En otras palabras, vinculó públicamente la relación bilateral con el resultado electoral de un país extranjero, algo extraordinariamente inusual para un presidente estadounidense. LEA TAMBIÉN Nasry Asfura, presidente de Honduras. Foto:AFPEl respaldo fue tan explícito que numerosos medios internacionales describieron la contienda como una elección marcada por la intervención política de Trump. Finalmente, Asfura ganó la presidencia y tanto la Casa Blanca como el secretario de Estado, Marco Rubio, celebraron el resultado y anunciaron su disposición a trabajar estrechamente con el nuevo gobierno hondureño.Otro antecedente relevante es Hungría. Durante años, Trump se ha referido al primer ministro Viktor Orbán como uno de sus principales aliados internacionales y como un modelo de gobierno conservador.En enero de este año le envió una carta pública en la que le deseaba éxito en la campaña electoral y elogiaba su liderazgo en materia de migración, soberanía nacional y valores tradicionales.El respaldo no fue simbólico. Tanto Trump como el vicepresidente J.D. Vance y otros referentes del movimiento MAGA se involucraron activamente en apoyo a Orbán durante la campaña, convirtiendo las elecciones húngaras en una especie de referendo internacional sobre el proyecto político que ambos representan.Sin embargo, la estrategia no funcionó. En abril, los votantes húngaros pusieron fin a los 16 años de gobierno de Orbán y eligieron como nuevo primer ministro a Péter Magyar, líder de una coalición de centro derecha proeuropea.La derrota fue interpretada internacionalmente como un revés tanto para Orbán como para Trump, cuya cercanía con el mandatario húngaro había sido uno de los símbolos más visibles de la alianza entre los movimientos conservadores y nacionalistas de ambos lados del Atlántico.En cualquier caso, además de Honduras y Hungría, el mandatario ha opinado sobre procesos políticos en Francia, Alemania, el Reino Unido, Brasil y Canadá, algo que sus antecesores normalmente evitaban.El ex primer ministro de Hungría, Viktor Orbán (derecha), y Marco Rubio. Foto:AFP¿Qué busca Trump al intervenir en la política de otros países?La razón es muy sencilla. Trump suele interpretar la política internacional a través de un lente ideológico. Con frecuencia distingue entre gobiernos que considera aliados políticos y aquellos que percibe como adversarios, independientemente de las tradiciones diplomáticas.Por eso, aunque hoy la posición oficial de Washington siga siendo la neutralidad, pocos expertos se atreverían a descartar por completo un pronunciamiento sobre Colombia antes del 21 de junio.¿Espaldarazo de Trump sería positivo para algún candidato?La pregunta más interesante es si semejante intervención ayudaría realmente a De la Espriella.Hasta hace pocas semanas, muchos estrategas republicanos probablemente habrían concluido que no. LEA TAMBIÉN Históricamente, las intervenciones de Washington han servido a menudo de combustible para candidatos de izquierda en América Latina, que suelen capitalizar sentimientos nacionalistas o antiestadounidenses cuando perciben una injerencia externa.Bajo esa lógica, una declaración de Trump podría incluso haber favorecido a Iván Cepeda.Pero el panorama cambió después de la primera vuelta.El presidente de EE. UU., Donald Trump. Foto:KENT NISHIMURA / AFPLa contundente victoria de De la Espriella, quien superó los 10 millones de votos y obtuvo un resultado muy superior al que anticipaban numerosas encuestas, alteró muchos de los cálculos políticos previos.Si antes existía el temor de que una intervención pudiera producir un efecto rebote, ahora algunos podrían considerar que el riesgo es menor y que un eventual respaldo serviría para consolidar una tendencia que ya parece favorable.Eso no significa que un pronunciamiento sea inminente.Dentro del Departamento de Estado y de otras agencias de política exterior, continúa existiendo una fuerte cultura institucional orientada a evitar cualquier apariencia de interferencia en elecciones extranjeras.Pero quienes han seguido de cerca la trayectoria de Trump saben que sus decisiones no siempre pasan por esos filtros.De hecho, muchas de las declaraciones que han generado las mayores controversias internacionales surgieron de respuestas improvisadas en entrevistas, ruedas de prensa o intercambios con periodistas.La segunda vuelta presidencial se realizará el 21 de junio. Foto:ISTOCKPor eso, en Washington hay quienes creen que la verdadera pregunta no es si Trump tiene una opinión sobre las elecciones colombianas. Lo más probable es que ya la tenga.La pregunta es si alguien se la hará en público antes del 21 de junio.Y quienes conocen al presidente saben que, en ocasiones, la única diferencia entre el silencio y un titular mundial es precisamente esa: que alguien formule la pregunta adecuada en el momento oportuno.SERGIO GÓMEZ MASERI - Corresponsal de EL TIEMPO -Washington Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.










