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Dos días después de la inesperada victoria de Abelardo de la Espriella en primera vuelta, Trump publicó su “respaldo absoluto y total” al candidato en Truth Social. Elogió a “El Tigre” por su “apoyo político hacia mí, personalmente”, y llamó a Iván Cepeda “marxista de izquierda radical”. De la Espriella prometió fortalecer lazos con Washington “como nunca antes”; Cepeda denunció el “tono intervencionista”; Petro advirtió que la intervención extranjera mata la libertad.

De la Espriella es republicano registrado con doble nacionalidad colombiana y estadounidense, lo que dota al respaldo de cierta simetría. Los paralelos con Trump son evidentes —sorpresas en encuestas, polarización, desgaste del oficialismo— pero se quiebran al analizarse. Los respaldos no crean condiciones electorales; son las condiciones las que deciden si amplifican, rebotan o simplemente generan ruido.

¿Ayuda un respaldo de Trump? La respuesta es ternaria. A veces amplifica: Asfura en Honduras, Milei en Argentina. A veces rebota: su retórica anexionista eligió a Carney en Canadá; su presión arancelaria cerró filas en torno a Lula. Y a veces es ruido: Orbán, su aliado más fiel, perdió de todos modos.