Ucrania lleva meses atacando con drones refinerías, puertos y otras infraestructuras de energía de Rusia para reducir los ingresos que Moscú recibe por sus exportaciones de crudo y productos derivados, fundamentales para sufragar su intervención militar en territorio ucraniano. Rusia no hace públicos datos que puedan dar pistas sobre los efectos de los ataques, pero este lunes su gobierno ordenó prohibir hasta el 30 de noviembre las exportaciones de queroseno destinado a la aviación.Es la primera vez que Rusia impone un embargo a las exportaciones de combustible para aviones. El objetivo de la decisión, según el Ejecutivo que dirige Mijaíl Mishustin, es “garantizar la estabilidad en el mercado interno de combustibles”.Posteriormente el ministro de Transportes ruso, Andréi Nikitin, lanzó un mensaje de tranquilidad. “De momento, no hay déficit. En cualquier caso, en cualquier situación, nos basamos en los intereses de nuestras aerolíneas”, aseguró.Después de otras restricciones a las exportaciones de gasolina y diéselDesde septiembre de 2023, Rusia ha impuesto en repetidas ocasiones restricciones a la exportación de gasolina y diésel con el mismo fin: estabilizar el mercado interno ruso.La última prohibición de exportar gasolina se decretó el 1 de abril, y durará hasta el 31 de julio. Con esa decisión se quiere evitar la escasez en un periodo del año con alta demanda, la primavera y el verano, cuando se realizan las principales tareas agrícolas. Un factor adicional para adoptar esta medida fue el aumento del precio del petróleo en los mercados mundiales a causa de la guerra de Oriente Medio.Igualmente, Rusia mantiene vigente una prohibición temporal a la exportación de diésel para no productores (comerciantes, depósitos de petróleo y pequeñas refinerías). Y actualmente se discute la posibilidad de extenderla a todos los participantes del mercado, así como el aumento de las compras de combustible a Bielorrusia.Según el diario económico RBK, el viceprimer ministro Alexánder Nóvak ha dado instrucciones a los departamentos correspondientes para trabajar en una serie de cuestiones que permitan estabilizar el mercado interno de combustibles. Una de las tareas encomendadas es negociar con Bielorrusia, el aliado más cercano de Rusia, para comprarle más gasolina.Escasez de gasolina en CrimeaUna fuente del mercado de combustibles citada por RBK atribuye estas medidas a la reducción de las reservas de Rusia, cuyas cifras su Ministerio de Energía no ha informado desde 2023, después de que Moscú decidiera no hacer públicas sus estadísticas por motivos de seguridad en medio de la guerra con Ucrania.Cada ataque ucraniano ha obligado a las refinerías rusas a detener la producción temporalmente, hasta su reparación. Según la agencia Reuters, la capacidad de refinado se habría reducido en un cuarto, mientras que la producción de gasolina habría caído un 30 %. Bloomberg ha publicado que el volumen que actualmente procesan las refinerías rusas ha caído hasta 4,69 millones de barriles diarios, el nivel más bajo desde 2009.El mayor volumen del queroseno para aviación que exporta Rusia se envía por ferrocarril a sus clientes de Asia Central, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán.Las prohibiciones a la exportación de combustibles rusos pueden tener consecuencias en los mercados internacionales. Según estimaciones de la agencia Platts, las exportaciones de diésel ruso representa aproximadamente el 40 % del mercado mundial.Por otra parte, Rusia admitió este lunes que hay escasez de gasolina en la península anexionada de Crimea, donde se ha restringido su venta tras ataques ucranianos contra su red logística. “El gobierno está trabajando a todos los niveles para resolver el problema”, dijo el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, quien calificó la situación como un “asunto prioritario”.Corresponsal de La Vanguardia durante más de dos décadas en Moscú. Con anterioridad, escribió para este diario desde Hong Kong y cubrió acontecimientos como el referéndum de independencia de Timor Oriental (1999) o la guerra de Afganistán tras los atentados del 11-S (2001). En la "prehistoria" trabajó en Madrid para la revista Cambio16 y la siempre recordada Jaque, especializada en ajedrez, una de sus grandes pasiones.