Hace un tiempo, un buen amigo mío que se acababa de divorciar estaba pensando en tener una mascota. Creo que quería un poco de compañía. Vino a cenar a nuestra casa y disfrutó del acompañamiento de nuestros gatos, así que nos preguntó a mi esposa y a mí sobre ellos.Le dijimos que nuestros gatos son cariñosos, fáciles de cuidar y divertidos. Le dije que, si realmente estaba interesado, debería ir a un buen refugio y ver varios gatos. Muchas veces, uno simplemente siente cuál es el indicado para uno.Le gustó la idea y se fue esa noche pensando que tal vez se haría de un gato.Al día siguiente, habló con una compañera de trabajo, una mujer que le advirtió que, bajo ninguna circunstancia, debería tener un gato. Le dijo que las mujeres no querían a un hombre con un gato. Nunca conseguiría una cita, y aunque lo hiciera, una vez que esa chica llegara a su casa y viera al gato, se acabaría todo para él. Se acabó el juego. Además, afirmó que las mujeres ven a los hombres con gatos como débiles, femeninos y sumisos.Él nunca volvería a tener sexo si se hacía de un gato.¿Sorprende que haya adquirido un perro? No. Por mucho que no me gustara la ailurofobia de su compañera de trabajo, resultó que la ciencia podría respaldar dicha afirmación. Al parecer, un hombre con gato es sospechoso en Estados Unidos. ¿Por qué a las mujeres no les gustan los hombres con gatos?Un estudio de 2020 de la Universidad Estatal de Colorado reveló que las mujeres de entre 18 y 24 años que usaban aplicaciones de citas eran más propensas a rechazar a un hombre que posara con un gato en su foto de perfil.“Los hombres que sujetaban gatos”, según el estudio, “eran percibidos como menos masculinos; más neuróticos, agradables y abiertos y menos atractivos para salir con ellos”. (No entiendo muy bien por qué “agradable” y “abierto” se perciben como rasgos negativos).En el estudio, si los hombres tenían una foto de perfil sin un gato, atraían al 38 por ciento de las mujeres para una posible cita o incluso una relación real. Sin embargo, cuando las mujeres veían una foto del mismo hombre con un gato, los porcentajes bajaban y un número considerable decía que de ninguna manera saldría con un hombre que tuviera un gato.Después de ver las estadísticas, me sentí agradecido de que, cuando mi esposa y yo nos conocimos, aún no me identificaba como un “amante de los gatos”. Quizás sea la única explicación lógica de por qué se casó conmigo. De lo contrario, la ciencia supone que sería un soltero desolado, amante de los gatos, con mechones de pelo en mi chaleco de lana, viviendo en un sótano lleno de casitas para gatos, juguetes de lana y con mis únicos amigos de verdad: Snowball, el Sr. Waffles y el adorable peludito Samson J. Esto podría estar más cercano a la realidad de lo que me gustaría admitir.Los científicos determinaron que las mujeres del estudio estaban recurriendo a viejas normas culturales. Dado que los gatos se consideran tradicionalmente una mascota femenina, los hombres que tienen gatos son percibidos como más femeninos, menos masculinos y posiblemente homosexuales.Los perros como elemento afrodisíacoMe parece que esto último es particularmente interesante porque un amigo mío, que es gay, me contó que las mujeres de su vecindario lo paran con frecuencia para acariciar a su perro. Esto lleva invariablemente a que mi amigo les cuente la historia de cómo encontró a su perrito. Cómo lo encontró vagando por las calles sin placa de identificación ni microchip. Después de asegurarse de que nadie lo reclamara, lo adoptó. Mi amigo llamó al cachorro “Valentino” porque se encontraron el día de San Valentín.Es una historia linda, una especie de “encuentro romántico” entre un perro y un humano, excepto por la parte de abandono animal. Después de contar su historia, mi amigo se dio cuenta de que las mujeres básicamente le estaban dando “like” en persona en la calle.“Ha habido momentos en los que no he podido escapar”, dijo. “Es como si quisieran algo de mí que no puedo darles. No te puedo decir la cantidad de veces que muy probablemente pude haber tenido sexo gracias a mi perro”.Está claro que hay que tomar en serio a la ciencia de que tener un perro es un afrodisíaco.
Hombres con gatos son menos atractivos, revela NYT
Los hombres que tienen como mascota a un gato son considerados menos atractivos para las mujeres, por ser considerados sumisos y débiles,
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