Madrid (EFE).- Detectar plagas y problemas de riego, aplicar tratamientos fitosanitarios selectivos o ayudar a los operarios a cargar y trasladar la fruta son solo algunas de las tareas que los robots y vehículos autónomos pueden asumir para que la agricultura sea más tecnológica y rentable.
Y no es ciencia ficción. Desarrollar estos prototipos es uno de los objetivos del Centro de Automática y Robótica (CAR), un centro mixto del CSIC y de la Universidad Politécnica de Madrid, cuyos investigadores diseñan proyectos tecnológicos basados en inteligencia artificial y robótica para solucionar retos socioeconómicos como los de la agricultura, un sector estratégico altamente diversificado.
España, que cuenta con más de 23 millones de hectáreas de superficie agraria útil (casi la mitad del terreno nacional), se ha consolidado como una potencia agroalimentaria de la Unión Europea (es el segundo país exportador de Europa).
La investigadora principal del Grupo de Percepción Artificial del CAR, Ángela Ribeiro. EFE/ Centro De Automática Y Robótica (CAR), Centro Mixto Del CSIC Y La Universidad Politécnica De Madrid
Y aunque la agricultura familiar principalmente dedicada al cultivo de secano sigue siendo mayoritaria con casi el 70 % de la superficie agraria, el sector se ha ido transformando y cuenta ya con numerosas explotaciones de tamaño medio, como invernaderos y cultivos de frutas, hortalizas o viñedos, que «en su mayoría están altamente tecnificadas», explica a EFE la investigadora principal del Grupo de Percepción Artificial del CAR, Ángela Ribeiro.











